Mons. Oscar Aparicio a la vida consagrada: Reflexionando y compartiendo vidas podemos ayudarnos a cambiar la visión de la realidad que nos rodea
Mons. Oscar Aparicio saluda al 39.º Encuentro Nacional de la Vida Religiosa y anima a “nacer de nuevo” como Iglesia de esperanza
En el marco del 39.º Encuentro Nacional de la Vida Religiosa, el Arzobispo de Cochabamba, Mons. Oscar Aparicio, hizo llegar un fraterno saludo y un mensaje de cercanía pastoral a las religiosas y religiosos reunidos en esta importante instancia eclesial. El mensaje fue leído por la Hermana Bruna Pierobón, en representación del Arzobispo, quien no pudo estar presente debido a que se encuentra participando del retiro anual del clero diocesano de Cochabamba.
En su saludo, Mons. Aparicio destacó que el encuentro anual de la Vida Religiosa es una valiosa oportunidad para seguir creciendo como Iglesia que camina junto al Pueblo de Dios, sosteniéndolo con signos concretos de esperanza en medio de las diversas realidades sociales y pastorales del país.
El Arzobispo subrayó el valor del tema que anima este encuentro, “Nacer de Nuevo”, señalando que esta reflexión ilumina el modo en que la vida consagrada está llamada a vivir su presencia en los distintos servicios pastorales y sociales, desde la empatía, la cercanía y el compartir la vida. “Reflexionando y compartiendo vidas podemos ayudarnos a cambiar la visión de la realidad que nos rodea”, expresa el mensaje.
Asimismo, Mons. Aparicio afirmó que el verdadero cambio se produce cuando la mirada y la mente se abren para descubrir hechos de vida y compromisos concretos en la experiencia cotidiana de las personas con las que se comparte la misión. En este sentido, animó a que las experiencias vividas durante el Encuentro fortalezcan la fidelidad a los compromisos asumidos como vida consagrada, incluso en medio de las dificultades.
Finalmente, el Arzobispo exhortó a no perder de vista la búsqueda constante de la presencia y la mirada de Dios en cada realidad, agradeciendo de manera especial la participación de los expositores y autoridades que acompañan estos días de formación, reflexión y comunión eclesial.
El saludo concluyó con un mensaje de ánimo y cercanía, confiando los frutos del Encuentro a la acción del Espíritu Santo, para que la Vida Religiosa continúe siendo testimonio profético y signo de esperanza para la Iglesia y la sociedad boliviana.
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