Mons. Emilio Sosa, Nuncio Apostólico en Bolivia, dirigió un fraterno saludo a los músicos de la Arquidiócesis de Cochabamba, destacando el valor evangelizador de la música y su misión dentro de la vida litúrgica de la Iglesia.
En su mensaje, el representante del Santo Padre expresó su cercanía y buenos deseos para el nuevo año, subrayando la importancia del servicio que prestan quienes proclaman la Palabra de Dios a través del canto. “La música anima el corazón, nos da esperanza y nos lleva a Dios”, señaló, reconociendo el aporte espiritual de los ministerios de música en las celebraciones y en la vida pastoral.
Mons. Sosa exhortó a los músicos a ofrecer una música verdaderamente litúrgica, que conduzca a la asamblea a la presencia de Dios, no solo desde una experiencia exterior o emotiva, sino especialmente desde lo más profundo del corazón. En este sentido, recordó que el canto en la liturgia es oración y encuentro con el Señor.
“El que canta, ora dos veces”, afirmó el Nuncio Apostólico, animando a que cada canto sea una oración elevada a Dios, para que su bendición alcance a todos quienes escuchan y participan de la música convertida en plegaria.
Finalmente, Mons. Emilio Sosa encomendó a los músicos al Señor y les impartió su bendición, alentándolos a continuar sirviendo con fe, humildad y compromiso a la Iglesia, a través del don de la música.
Mons. Emilio Sosa estuvo en Cochabamba la pasada semana participando del XXXIX Encuentro Nacional de la Vida Consagrada.

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