Cochabamba. En su homilía dominical, Mons. Óscar Aparicio, arzobispo de Cochabamba, invitó a los fieles a contemplar a Jesucristo como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo y cumple plenamente las promesas del Padre, marcando una verdadera novedad en la historia de la salvación.
Partiendo de las lecturas proclamadas, el Arzobispo explicó que la Palabra de Dios anunciada por los profetas y los salmos del Antiguo Testamento encuentra su total cumplimiento en Jesús, el Verbo hecho carne. “Todo lo que Dios había prometido a su pueblo se sintetiza en Cristo, quien inaugura una nueva etapa en la historia y da sentido pleno a nuestra fe”, afirmó.
Mons. Aparicio subrayó que el Bautismo del Señor no solo manifiesta la identidad de Jesús como Mesías y Salvador, sino que también ilumina el sentido del bautismo de cada cristiano, llamado a configurarse con Cristo y a vivir según la voluntad del Padre. En este contexto, destacó el testimonio de Juan Bautista, quien reconoce en Jesús al Cordero de Dios sobre el cual se posa el Espíritu Santo.
El Arzobispo resaltó que esta novedad radical introducida por Cristo no significa una ruptura sin sentido con el pasado, sino el cumplimiento pleno de la promesa de Dios, que transforma la historia y renueva a la humanidad. “Dios se hace presente en el mundo y nos abre el acceso a la salvación y a la vida en plenitud”, señaló.
Asimismo, Mons. Aparicio puso énfasis en la acción permanente del Espíritu Santo, quien guía la misión de Jesús y continúa animando hoy a la Iglesia. “Es el Espíritu quien suscita discípulos, comunidades y misioneros, y quien mantiene viva la Iglesia en Cochabamba y en el mundo”, expresó.
Finalmente, el Pastor arquidiocesano exhortó a los fieles a mirar constantemente a Jesucristo, a hacer una experiencia viva de Él y a asumir con responsabilidad la misión de ser testigos del Evangelio en medio de una realidad marcada por la violencia, el pecado y el sufrimiento. “Estamos llamados a ser comunión, sacramento de salvación y signo del amor de Dios presente en nuestro mundo”, concluyó.
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