En el marco del tiempo litúrgico de Navidad y la solemne celebración de Santa María, Madre de Dios, el padre Isrrael Rodríguez, invitó a los fieles a vivir con profundidad la fe cristiana, recordando que la Navidad no se limita al 25 de diciembre, sino que se prolonga hasta la fiesta del Bautismo del Señor.
Durante su homilía, en la Catedral San Sebastián, el sacerdote destacó que desde los primeros siglos del cristianismo la Iglesia ha proclamado a María como Theotokos, Madre de Dios, afirmando con claridad que Jesús, nacido en el pesebre, es verdadero Dios y verdadero hombre. “María no ha creado a Dios —subrayó—, pero sí ha concebido y dado a luz al Hijo de Dios hecho hombre, por eso es Madre de Dios y también Madre nuestra”.
El padre recordó el testimonio evangélico del anuncio a los pastores y la adoración de los Reyes Magos, quienes reconocieron en el Niño de Belén al Salvador del mundo. En este sentido, resaltó que María está siempre unida al misterio de Cristo y, como enseña san Pablo, si Cristo es la Cabeza y la Iglesia es su Cuerpo, María es madre de ambos.
Asimismo, el padre Isrrael invitó a los fieles a redescubrir la grandeza del Bautismo, recordando las palabras de san Juan Pablo II, quien afirmaba que el día más importante de su vida fue el de su bautismo. “Por el Bautismo —dijo— todos estamos consagrados para servir a Dios, llamados a vivir como verdaderos cristianos, siguiendo el ejemplo de María”.
En otro momento de su reflexión, exhortó a la comunidad a escuchar verdaderamente la Palabra de Dios, no solo oírla, sino ponerla en práctica. A través de un ejemplo sencillo, recordó que escuchar a Dios implica obedecer y vivir conforme a su voluntad, tal como lo hizo la Virgen María, que guardaba y meditaba todo en su corazón.
Finalmente, al iniciar el nuevo año, el sacerdote animó a los fieles a confiar plenamente en Dios, pidiendo especialmente el don de la salud, la paz en el corazón, en las familias y en el país, así como la fortaleza de la fe. “Nuestra confianza no debe estar en supersticiones —afirmó—, sino en el Dios que ama, salva y quiere nuestra felicidad”.
La celebración concluyó con una oración para que, bajo la intercesión de María, Madre de Dios y Madre nuestra, el Señor bendiga a las familias y a toda la comunidad en este nuevo año 2026.

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