El padre Fabio Calvi, responsable del Santuario de Melga, presentó las principales líneas de la acción pastoral que se viene desarrollando en esta zona rural, marcada por una fuerte devoción mariana y por el desafío constante de acompañar comunidades dispersas y con limitada presencia juvenil.
El sacerdote explicó que actualmente el santuario cuenta con grupos de catequesis en varias comunidades, entre ellas Tutimayo y otras comunidades más alejadas, donde se realiza catequesis de Confirmación cada quince días. Asimismo, destacó la presencia de un pequeño grupo de monaguillos, conformado por cuatro o cinco niños, con quienes se trabaja de manera periódica.
La pastoral que se impulsa en Melga se caracteriza por su sencillez y cercanía, especialmente con los niños y las familias. Durante el tiempo escolar, el equipo pastoral comparte alimentos con los estudiantes en las escuelitas, realiza juegos, dinámicas y espacios de catequesis. Estas actividades se desarrollan de martes a viernes, mientras que los fines de semana se organizan celebraciones itinerantes en las comunidades: los sábados por la noche y los domingos por la mañana se celebra la Eucaristía en distintas zonas, acompañada de momentos recreativos y formativos.
“El objetivo ha sido unir el juego con la celebración y la catequesis, porque en muchas comunidades rurales no había una presencia pastoral constante”, señaló el padre Calvi, resaltando también el apoyo de las hermanas religiosas y de una misionera laica, María, quien acompaña desde hace muchos años la vida pastoral en distintas regiones de la arquidiócesis.
Uno de los momentos más significativos del año es la fiesta de la Virgen de los Ángeles, que tradicionalmente se celebra los días 17, 18 y 19 de octubre, siendo el día central el 18. La festividad incluye la entrada folklórica, la misa solemne con procesión y el tradicional calvario, convocando a numerosos devotos que llegan desde distintas parroquias y regiones, atraídos por la profunda devoción mariana.
Finalmente, el padre Fabio Calvi señaló como uno de los principales desafíos pastorales la escasa presencia de jóvenes, debido a la migración hacia la ciudad y a los periodos de trabajo estacional, lo que deja a las comunidades compuestas principalmente por niños y adultos mayores. A pesar de ello, afirmó que se continúa apostando por una pastoral de presencia, basada en el acompañamiento cotidiano, la escucha y la cercanía con las familias.
“La pastoral aquí es sencilla: estar con la gente, compartir su vida y caminar junto a ellos”, concluyó el sacerdote, reafirmando el compromiso del Santuario de Melga con una Iglesia cercana y misionera en el ámbito rural.

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