Mons. Iván Vargas invita a vivir la fe desde la humildad y la ternura en la fiesta del Niño Jesús de Praga
En el Templo San Ildefonso y Santuario de Nuestra Señora de Urcupiña, se celebró el sábado 24 de enero la fiesta en honor al Niño Jesús de Praga, una jornada marcada por la fe, la devoción y la participación de numerosas familias. La Eucaristía fue presidida por Mons. Iván Vargas, quien, durante su homilía, invitó a los fieles a contemplar el misterio de Dios que se revela en la sencillez y la humildad.
Al iniciar su reflexión, Mons. Vargas saludó a la comunidad y dio la bienvenida a los fieles que se congregaron para esta celebración, destacando de manera especial a los niños pasantes, Benjamín y Micaela Valderrama, quienes con profunda devoción asumieron la responsabilidad de esta fiesta en honor al Niño Jesús de Praga.
Durante la homilía, el Obispo invitó a los presentes a contemplar la imagen del Niño Jesús de Praga y a reflexionar sobre el misterio de la salvación que Dios ofrece a la humanidad a través de un niño. “Este es el gran misterio de nuestra fe: que un niño sí nos puede dar el perdón, la misericordia y la salvación”, expresó, subrayando que la ternura, la humildad y la sencillez son el camino por el cual Dios se acerca al corazón humano.
A la luz del Evangelio proclamado, Mons. Vargas recordó que la salvación no proviene de la soberbia ni del poder humano, sino de la humildad y la sencillez, virtudes que se reflejan claramente en el rostro del Niño Jesús de Praga. “Jesús reina desde la sencillez y desde la humildad; muchas veces nos dejamos coronar por el orgullo y la prepotencia, pero el Señor nos invita a destronarnos para acoger su amor”, afirmó.
Asimismo, explicó el profundo simbolismo de la imagen del Niño Jesús coronado como Rey del mundo, sosteniendo el orbe en sus manos, señalando que su realeza no se impone desde la fuerza, sino desde el amor entregado, incluso desde el sufrimiento, representado en la corona de espinas. En este sentido, exhortó a los fieles a dejarse transformar por la ternura de Dios y a vivir una fe auténtica, centrada en el servicio y la entrega.
Mons. Vargas también dirigió un mensaje especial a las familias, recordando el compromiso asumido por los padres y padrinos en el sacramento del Bautismo. Destacó la importancia de educar a los hijos en la fe cristiana, formando desde pequeños a buenos cristianos y ciudadanos responsables. “Qué hermoso es ver a los niños crecer en la fe, como Jesús que crecía en sabiduría y en gracia”, señaló.
La celebración tuvo un significado especial al realizarse, además, la Primera Comunión de los niños pasantes, quienes recibieron por primera vez a Jesús Eucaristía, acontecimiento que llenó de alegría a la comunidad reunida en el santuario.
La fiesta del Niño Jesús de Praga en el Santuario de Urcupiña se vivió así como un momento de profundo encuentro con Dios, renovando en las familias la llamada a vivir la fe desde la humildad, la sencillez y la ternura, valores centrales del Evangelio. La Fiesta del Niño de Praga se caracterizó por la presencia de gran cantidad de niños, algunos con juguetes en mano acompañaron en la procesión a la imagen de Jesús Niño.

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