En el marco de la celebración eucarística en la que se realizó la posesión del P. Ramber Miranda como nuevo párroco de la parroquia Compañía de Jesús, Mons. Óscar Aparicio dirigió una profunda reflexión centrada en el sentido del ministerio sacerdotal, a la luz del tiempo de Cuaresma y del Evangelio de las tentaciones.
Al inicio de su homilía, el Arzobispo destacó la coincidencia providencial entre el inicio del camino cuaresmal y el comienzo oficial del servicio pastoral del nuevo párroco:
“Coincide de una manera bella el hecho de que estamos celebrando también hoy el inicio, digamos así, más oficial, del servicio del Padre Ramber en esta parroquia, al servicio de esta comunidad. Es una feliz y buena Cuaresma”.
Fidelidad a Dios frente a la tentación
Mons. Aparicio profundizó en el relato del Génesis y en las tentaciones de Jesús, señalando que la raíz del pecado está en la sospecha sobre el amor de Dios y en la pretensión de autosuficiencia del ser humano.
“La mentira y la falsedad es creer que tú eres Dios, que puedes prescindir de su creación, que puedes autosalvarte”.
Frente a esta realidad, recordó que Jesús vence la tentación permaneciendo fiel al Padre: “Jesús dice: ‘No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios’”.
Y añadió con fuerza: “La vida viene de Dios. La salud viene de Dios. El esfuerzo humano viene de Dios”.
Dirigiéndose implícitamente al nuevo párroco, el Arzobispo subrayó que el ministerio no puede apoyarse en ambiciones humanas ni en búsqueda de poder:
“Si estamos en la Iglesia, si Jesús es el Cristo, es por la gracia de Dios y es como instrumento del amor de Dios en este mundo”.
En referencia directa a la posesión del nuevo párroco, Mons. Aparicio expresó el deseo de que su ministerio esté marcado por la fidelidad y la confianza en Dios: “Eres un cristiano igual que todos nosotros, un creyente igual que todos nosotros, llamado a un servicio, no apoyado en sus fuerzas sino apoyado en Dios”.
“Que ejerza este ministerio en medio de ustedes con este espíritu y que sigan caminando juntos con la gracia de Dios”, señaló.
P. Ramber Miranda: “Me pongo a su servicio”
Por su parte, el P. Ramber Miranda —quien además es presidente del clero diocesano de Cochabamba y juez eclesiástico— agradeció a Dios y al Arzobispo por la confianza depositada en él.
“Primero que nada, a Dios por regalarme tantos amigos en el recorrido de nuestra historia”.
También expresó su gratitud a Mons. Aparicio: “Agradezco también a su hermano Óscar que me ha encargado el pastoreo de esta comunidad”.
Con sencillez, manifestó su deseo de caminar junto a la comunidad: “Me pongo a su servicio, a ustedes”. Subrayó que el objetivo común debe ser vivir la Iglesia según la voluntad de Dios: “Llevemos esta Iglesia no como queremos nosotros, sino como quiere Dios”.
“Seguramente tendremos muchos errores, porque somos seres humanos llevados también a la tentación, pero no nos equivocaremos conscientemente”.
“Que mañana estemos un pasito más adelante en la espiritualidad y amando a Dios”, dijo el sacerdote.
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