La Eucaristía fue presidida por el padre Basilio Bonaldi, quien en su homilía destacó de manera especial la participación activa de la comunidad como signo visible de una fe que no se queda solo en lo externo, sino que se traduce en comunión, servicio y compromiso cristiano. El sacerdote resaltó cómo la fe del pueblo se manifiesta en los detalles concretos: el arreglo del templo, el cuidado de las imágenes y la participación constante de los fieles, como expresión de una devoción que se renueva cada año
Durante su reflexión, el padre Bonaldi invitó a la comunidad a profundizar en el verdadero sentido de proclamar a Jesús como Señor, recordando que Cristo llega a ser Señor en la entrega total de su vida, especialmente en la cruz. En este contexto, subrayó que la auténtica devoción al Señor de los Compadres implica mirar el ejemplo de Jesús y reproducirlo en la vida cotidiana, especialmente en el compartir fraterno, tal como lo vivían las primeras comunidades cristianas.Asimismo, el celebrante destacó que la fiesta es una oportunidad para fortalecer los pilares de la vida cristiana: escuchar la Palabra de Dios, celebrar la Eucaristía, vivir la comunión entre hermanos y perseverar en la oración, elementos que se hacen visibles cuando toda la comunidad camina unida en la fe
La celebración concluyó con una invitación a la reflexión personal y comunitaria, animando a cada fiel a preguntarse qué aspectos de su vida está llamado a transformar para ser un reflejo más auténtico del amor de Cristo. De esta manera, la fiesta del Señor de los Compadres se vivió no solo como una tradición religiosa, sino como un espacio de encuentro, conversión y compromiso comunitario, que seguirá culminando con las actividades programadas hasta el domingo.




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