Mons. Iván Vargas exhorta a vivir las bienaventuranzas y a orar por las vocaciones en la posesión del nuevo párroco de Fátima
Durante la celebración eucarística de posesión del nuevo párroco de la parroquia Nuestra Señora de Fátima, Mons. Iván Vargas, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Cochabamba, ofreció una homilía marcada por la alegría, el compromiso misionero y la vivencia concreta del Evangelio, especialmente desde el espíritu de las bienaventuranzas.
Al iniciar su mensaje, Mons. Vargas invitó a la comunidad a dar gracias a Dios por la vida, la salud y la esperanza que brota de su Palabra, destacando el entusiasmo y la alegría como rasgos esenciales de la vida cristiana y del ministerio sacerdotal. En ese sentido, resaltó el testimonio del P. Albeiro Riascos Riascos, nuevo párroco, subrayando que su entusiasmo es un don que contagia y anima a la comunidad. “La Iglesia no tiene espacio para los rostros amargados; estamos llamados a vivir la alegría del Evangelio”, afirmó.
El Obispo Auxiliar puso en valor la presencia de los sacerdotes misioneros, muchos de ellos provenientes de otros países, que sirven en una zona marcada por la pobreza y múltiples necesidades. Destacó su capacidad de adaptación, su sencillez de vida y su felicidad en la misión, aun en medio de carencias materiales, señalando que ese estilo refleja una vocación auténtica y fiel al Evangelio. En este contexto, destacó el testimonio de ser “ligeros de equipaje”, como expresión concreta de pobreza evangélica y disponibilidad total al servicio del Reino de Dios.
A la luz del Evangelio de las bienaventuranzas, Mons. Vargas recordó que estas no son solo palabras, sino un estilo de vida, una forma concreta de vivir como Jesús y de construir el Reino de Dios. En ese marco, exhortó al nuevo párroco y a los sacerdotes que lo acompañan a asumir tres actitudes fundamentales:
un análisis crítico de la realidad pastoral, un compromiso decidido de servicio, especialmente hacia los más pobres y descartados, y una actitud perseverante ante las dificultades, sin desanimarse frente a las pruebas propias de la misión.
Finalmente, Mons. Iván Vargas hizo un llamado firme y cercano a la comunidad a orar por las vocaciones sacerdotales y por sus pastores, recordando que la Iglesia necesita del acompañamiento orante de los fieles. Invitó a valorar el ministerio sacerdotal no desde sus fragilidades humanas, sino desde el don que representan para la vida sacramental de la Iglesia. “Nadie tiene derecho a hablar mal de un sacerdote si no ha orado antes por él”, señaló, animando a vivir la corrección fraterna desde la caridad y la oración.
La celebración concluyó con una invitación a toda la comunidad a caminar unida, con esperanza y compromiso, acompañando a sus sacerdotes y fortaleciendo la misión evangelizadora en la parroquia Nuestra Señora de Fátima.
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