La devoción al Señor de Compadres, venerado en la Capilla de Linde, se sustenta en una antigua leyenda transmitida de generación en generación, que expresa la profunda fe del pueblo y su confianza en la protección divina, especialmente para las familias y las madres gestantes, según el texto proporcionado por Henry Boris Tito Zubieta.
En su escrito Henry relata que, hace muchos años, una pareja de forasteros vivía en los valles, dedicada a la agricultura y a la crianza de cabras. A pesar de llevar muchos años de matrimonio, no habían podido concebir hijos, hasta que, de manera inesperada, la mujer quedó embarazada. Debido a su edad avanzada, el momento del parto se tornó crítico, poniendo en riesgo la vida de la madre y del niño.
En medio de la angustia, un hombre gallardo llegó al hogar de la pareja solicitando cobijo por una noche. Al percatarse de la situación, el visitante tranquilizó al dueño de casa y se dispuso a atender a la mujer. Le ofreció mates medicinales y cubrió su vientre con parte de su vestimenta. Poco después, la mujer logró continuar con el parto y dio a luz a un niño sano y fuerte.
Conmovidos por lo ocurrido, los esposos pidieron al misterioso visitante que fuera padrino de su hijo. El hombre aceptó y se presentó con el nombre de Emanuel, “Dios con nosotros”.
Meses más tarde, la pareja emprendió la búsqueda de su compadre para cumplir con las tradiciones propias del padrinazgo. Llegaron hasta la zona de Linde, lugar que él había mencionado como su morada. Sin embargo, al llegar solo encontraron una capilla con las puertas abiertas. En su interior descubrieron una imagen de Jesús golpeado y crucificado, cuya fisonomía era sorprendentemente similar a la del hombre que los había asistido.
Para confirmar lo sucedido, el agricultor mostró al sacerdote la tela con la que el visitante había cubierto el vientre de su esposa. El asombro fue mayor al comprobar que coincidía con la vestimenta de la imagen venerada como el Señor de Compadres. Desde entonces, el relato comenzó a difundirse entre los pobladores como signo de un hecho milagroso.
A partir de esta historia, numerosas parejas acuden hasta la Capilla de Linde para encomendarse al Señor de Compadres, pidiendo un parto tranquilo, sin complicaciones, y, en muchos casos, la bendición de tener un hijo varón. Esta devoción se mantiene viva como expresión de la fe sencilla del pueblo y de la confianza en la presencia cercana de Dios en la vida familiar.
La Capillla de Linde que pertenece a la parroquia Nuestra Señora de la Anunciación de Condebamba se encuentra realizando la celebración del Señor de Compadres, la misma inicio el pasado 18 de enero con la visita de la imagen del Señor a las distintas Familias. El programa central inicia el día de mañana con una Eucaristía a las 19:00. El día viernes 6 de Febrero a partir de las 18:00 se llevará a cabo una serenata, el sábado 7 de febrero la entrada folclórica y el domingo 8 a las 11:00 de la mañana se realizara una eucaristía seguida de procesión.


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