Clausura de la Semana Teológica – Palabras de Mons. Oscar Aparicio, Arzobispo de Cochabamba


 Somos servidores a un Arquidiócesis, sobre todo los más necesitados, pero también como comunidades, como familias. Cuando habla Germán de estar desarticulados, es cierto que a veces tenemos esta tendencia, vivimos en lo nuestro.

 Solo me importa lo que yo estoy haciendo, lo que digo, o mi comunidad, y no vemos todo el conjunto, ¿no es cierto? Y eso es lo que le decía, pastoral social Cáritas, que es prácticamente la base de lo que es propiamente la pastoral, la vida de la Iglesia en Cochabamba, necesita ir articulándose. No podemos vivir como pequeñas islas, separados, sino más bien caminando juntos, animándonos juntos y sabiendo que hay que articular. No es fácil, habrá visto ya Germán, ¿no es cierto? Frente a tantas obras, a tanta necesidad, frente a anunciar el Evangelio y hacer vivencia de la Eucaristía en cada comunidad, en cada familia, en todos los rincones de nuestro país, de nuestro departamento, de nuestra Arquidiócesis, no es fácil, pero hay que hacerlo, ¿no es cierto? Vivimos la Eucaristía, es lo que realmente nos une.

Por eso quería destacar esto, esto de las familias que les apoyan, a los que disertan, ¿cierto? A los que intentan, ayer decía, queremos jugar haciendo teología. Es una expresión de decir, queremos alegrarnos sabiendo que hay que poner estos cimientos, pero que, en el fondo, en el fondo, es propiamente Jesús, vida, pan, partido y repartido a los demás. Yo agradezco entonces también al Padre Juan Carlos y a todos ustedes que hemos podido participar en estas ponencias, haciendo el esfuerzo.

Repito, de hacer teología. La teología es la vida también, ¿cierto? Entonces, y repito lo que antes les invitaba, a que reasumamos aquello que estamos viviendo y hemos aprendido o hemos tenido el esfuerzo de hacer teología, a plasmarla en la Eucaristía. Una promesa, el domingo en la Eucaristía vivamos todo aquello que hemos podido también aprender, vivir y esbozar sistemáticamente.

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