En el marco de una Eucaristía especial de bendición a los miembros de la Cofradía San Juan Evangelista, el arzobispo de Cochabamba, Mons. Óscar Aparicio, exhortó a los fieles a profundizar en el sentido auténtico de la Pasión de Cristo, destacando que el sufrimiento y la muerte no constituyen el final, sino el camino hacia la vida plena en la Resurrección.
Durante su homilía, el prelado subrayó que esta celebración se enmarca en la preparación espiritual hacia la Semana Santa, particularmente hacia el Viernes Santo, cuando la Iglesia contempla la Pasión y muerte del Señor. En este sentido, explicó que la liturgia del día ofrece claves fundamentales para comprender el plan de salvación de Dios.
Al reflexionar sobre la primera lectura del libro de los Números, Mons. Aparicio señaló que esta revela la fragilidad humana y la necesidad de salvación. Recordó el episodio de las serpientes en el desierto, donde el pueblo de Israel, al mirar la serpiente de bronce levantada por Moisés, encontraba la salvación al confiar en Dios. “Este signo anticipa lo que Cristo realizará plenamente”, afirmó.
Asimismo, destacó el anuncio del Evangelio, donde Jesucristo es presentado como el Hijo del Hombre que será elevado en la cruz. “Cuando sea levantado, sabrán que es Dios quien salva”, recordó el arzobispo, enfatizando que la muerte de Jesús tiene un carácter redentor y es fuente de vida para toda la humanidad.
En este contexto, hizo hincapié en que la muerte de Cristo no es el destino final, sino el paso necesario hacia la victoria sobre la muerte. “Hemos sido rescatados a precio de su sangre”, expresó, invitando a los fieles a contemplar la cruz no como signo de derrota, sino de salvación.
Dirigiéndose especialmente a los miembros de la cofradía, que tienen la misión de acompañar las celebraciones del Santo Sepulcro, Mons. Aparicio recalcó que portar la imagen de San Juan Evangelista implica asumir una profunda espiritualidad. “No es solo llevar una imagen, sino vivir y anunciar la fe en Cristo muerto y resucitado”, afirmó.
Finalmente, el arzobispo advirtió sobre el riesgo de quedarse únicamente en la contemplación del Viernes Santo. “Uno de los peligros es quedarse en la pasión o en el sepulcro. Pero la fe cristiana nos conduce a la Pascua, al paso de la muerte a la vida”, señaló, invitando a los fieles a vivir este tiempo con alegría y esperanza.
La celebración concluyó con una invitación a agradecer a Dios por el don de la Eucaristía, como preparación para entrar plenamente en el misterio pascual, y a renovar el compromiso de caminar con Cristo hacia la Resurrección.

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