En el marco del Día Mundial del Agua, que se celebra cada 22 de marzo, instituciones eclesiales y organizaciones comprometidas con el cuidado de la Casa Común hicieron público un manifiesto que invita a la sociedad boliviana a reflexionar y actuar en defensa de este recurso vital.
El pronunciamiento recuerda lo expresado en la carta pastoral “Agua, fuente de vida y don para todos” (2003) de la Conferencia Episcopal Boliviana, donde se afirma que el agua es un derecho humano fundamental y un don de Dios, no una mercancía. En este sentido, se subraya que, como bien común indispensable para la vida, su acceso debe estar garantizado para todas las personas, especialmente para los sectores más pobres de la sociedad.
El documento también recoge las lecciones históricas y sociales de la denominada Guerra del Agua del año 2000, reafirmando que corresponde al Estado la responsabilidad de gestionar y proteger el agua con participación social, promoviendo políticas públicas justas que aseguren un acceso digno y asequible al agua potable para los hogares más vulnerables.
Asimismo, las organizaciones firmantes se suman a la campaña continental “Remar Contracorriente por el Agua, la Vida y la Soberanía”, una iniciativa impulsada en América Latina y el Caribe que busca visibilizar los conflictos sociohídricos generados por el modelo extractivista y fortalecer la articulación entre comunidades, organizaciones sociales y eclesiales en la defensa de los ríos, cuencas y territorios.
Frente a la actual crisis climática y ambiental, el manifiesto exhorta a fortalecer la conciencia colectiva sobre el cuidado del agua y de la Casa Común. En ese marco, se propone promover el uso responsable de este recurso, proteger glaciares, cuencas y humedales, y respetar los derechos de las comunidades que viven y dependen de los ríos.
El llamado se dirige también a la vida religiosa, parroquias, comunidades, pueblos originarios, jóvenes, mujeres y organizaciones sociales para que sean protagonistas en la defensa del agua y de los territorios. Entre las acciones sugeridas se encuentran remadas, caminatas, actividades culturales y espacios de encuentro que permitan visibilizar la importancia de proteger las cuencas y fortalecer la soberanía de los pueblos sobre sus bienes comunes.
Finalmente, el manifiesto convoca a toda la sociedad boliviana a sumarse a las iniciativas del mes del agua, promoviendo el cuidado de las fuentes hídricas y la defensa de este bien vital para la vida.
“El agua es vida, don y derecho. Defenderla es una tarea de todos”, concluye el documento.


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