La creación es un don de Dios confiado a nuestra responsabilidad. La ecología integral nos recuerda que todo está conectado: la relación con Dios, con los demás y con la casa común. Cuando la tierra es herida, también son heridos los pobres y las futuras generaciones.
Cuidar la creación no es un tema secundario. Es un acto de justicia y un gesto de esperanza. Significa creer que el futuro importa, que la vida merece ser protegida, que podemos cambiar estilos de vida destructivos por otros más sobrios y solidarios.
La ecología integral comienza en lo cotidiano: evitar el desperdicio, cuidar el agua, respetar los bienes comunes, educar en la responsabilidad, apoyar iniciativas comunitarias. Pequeños gestos, cuando son constantes, crean cultura.
En este Jubileo, el cuidado de la creación es una señal de esperanza para todos. Nos recuerda que Dios no abandona su obra y que nosotros estamos llamados a ser colaboradores suyos. Cuidar la casa común es cuidar la vida.
P. Manuel Gilberto Hurtado Durán SJ
Facultad de Teología San Pablo
Universidad Católica Boliviana

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