En el marco del cuarto domingo de Cuaresma, el Arzobispo de Cochabamba, Mons. Óscar Aparicio Céspedes, reflexionó sobre el camino de preparación hacia la Pascua e invitó a los fieles a reconocer a Jesucristo como la verdadera luz que ilumina la vida de las personas.
Durante su homilía, el prelado recordó que el tiempo cuaresmal es un camino de fe que conduce a la Pascua, en el cual el Señor va revelando su identidad. “Hoy se presenta a Jesús como la verdadera y gran luz”, señaló, haciendo referencia al Evangelio del ciego de nacimiento.
Mons. Aparicio explicó que la Palabra de Dios invita a aprender a mirar como Dios mira, pues el Señor no se queda en las apariencias, sino que mira el corazón. En este sentido, recordó también la exhortación de San Pablo a los cristianos a “vivir como hijos de la luz”, cuyo fruto es la bondad, la justicia y la verdad.
Al reflexionar sobre el pasaje evangélico de la curación del ciego de nacimiento, el Arzobispo destacó el testimonio sencillo pero firme de aquel hombre que, tras encontrarse con Jesús, puede afirmar: “Yo era ciego y ahora veo”. Para el pastor de la Iglesia cochabambina, este testimonio muestra cómo el encuentro con Cristo transforma la vida y lleva a reconocer la acción de Dios.
Asimismo, invitó a los fieles a mirar su propia vida y preguntarse: “¿Qué piensas de Jesús? ¿Qué ha hecho Jesús en tu vida? ¿Quieres vivir en su luz?”. Señaló que la Cuaresma es un tiempo propicio para reconocer las propias cegueras y dejarse iluminar por el Señor.
Finalmente, Mons. Aparicio exhortó a acoger a Cristo como luz del mundo y a dar testimonio con la vida, viviendo en justicia, paz, fraternidad y reconciliación. “Dejémonos iluminar por el Señor y seamos testimonio en este mundo de quienes viven en la luz de Dios”, concluyó.
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