Presidente del Clero Diocesano agradece la entrega y servicio de los sacerdotes en la Misa Crismal



En el marco de la celebración de la Misa Crismal en la Catedral Metropolitana, el Presidente del Clero Diocesano, el P. Ramber Miranda, dirigió un emotivo mensaje de agradecimiento a todos los sacerdotes que participaron en esta significativa celebración eclesial.

Con la venia del Arzobispo, Mons. Óscar Aparicio, el presbítero expresó su cercanía y reconocimiento a cada uno de los sacerdotes, en nombre de la Mesa Directiva del Clero y de toda la Iglesia local, destacando el valor del ministerio sacerdotal como servicio generoso al Pueblo de Dios.

El P. Miranda valoró profundamente el esfuerzo y la dedicación de los sacerdotes, subrayando el “desgaste espiritual” que implica su misión pastoral al servicio de las comunidades.

Asimismo, manifestó su gratitud a los sacerdotes de todas las generaciones: desde los más jóvenes, que inician su camino ministerial, hasta aquellos con mayor trayectoria, reconociendo de manera especial a los sacerdotes mayores por su testimonio de vida y fidelidad.

“Muchísimas gracias a todos, a quienes comienzan, a quienes llevan ya un tiempo y, sobre todo, a los ancianos. Esto solamente significa servicio”, expresó.

En su mensaje, el Presidente del Clero animó a sus hermanos sacerdotes a perseverar en su vocación, especialmente en los momentos de dificultad, invitándolos a volver al “primer amor”, es decir, al encuentro inicial con Cristo que dio origen a su llamado.

Recordó que, a pesar de los desafíos, el sacerdocio es una entrega constante: “Nos hemos gastado dándonos, ofreciéndonos”, afirmó, resaltando la dimensión de donación total propia del ministerio.

Dirigiéndose también a los fieles, el P. Miranda pidió a la comunidad acompañar a sus sacerdotes con la oración y apoyar el surgimiento de nuevas vocaciones.

“Pido a nuestra generosa población, a nuestros feligreses, que oren muchísimo por nuestros sacerdotes y pidan por nuestras vocaciones”, exhortó.

Finalmente, encomendó el ministerio sacerdotal a la protección de la Virgen María, pidiendo que continúe guiando y sosteniendo a los pastores en su misión.

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