La Arquidiócesis de Cochabamba se encuentra en proceso de construcción de su Plan Pastoral 2026–2030, una hoja de ruta que orientará el caminar evangelizador de la Iglesia local en los próximos años, articulando las diversas realidades pastorales bajo un mismo horizonte de comunión y misión.
En este contexto, el Arzobispo de Cochabamba, Óscar Aparicio, destacó la importancia de contar con un plan pastoral como instrumento fundamental para discernir el rumbo de la acción eclesial. “Es necesario tener un plan pastoral que nos permita saber por dónde vamos a caminar, cuáles son nuestras prioridades y qué es lo que queremos como Iglesia en Cochabamba”, afirmó.
Mons. Aparicio subrayó que este proceso no responde a una visión aislada, sino a una construcción conjunta en la que participan las distintas regiones, vocaciones y realidades de la arquidiócesis. En ese sentido, remarcó que cada zona —como las regiones de altura, el trópico o la Amazonía— posee características propias que deben ser consideradas, sin perder la unidad en el anuncio del Evangelio.
“El hecho de que seamos diversos no significa que dejemos de ser una sola Iglesia. Anunciamos a Jesucristo desde distintas realidades, pero en comunión, como Iglesia universal”, expresó, enfatizando que el plan pastoral arquidiocesano servirá de base para la elaboración de planes específicos a nivel zonal y parroquial.
Asimismo, el Arzobispo insistió en la necesidad de fortalecer la articulación pastoral, evitando visiones fragmentadas. “No somos islas. Somos parte de la Iglesia arquidiocesana, y todos los esfuerzos deben estar en sintonía con las grandes directrices pastorales”, señaló.
El Plan Pastoral 2026–2030 también contempla procesos de evaluación periódica que permitan medir los avances y desafíos en áreas clave como la formación, la catequesis y la participación comunitaria.

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