Mons. Óscar Aparicio destacó en su homilía de hoy domingo 26 de abril, la urgencia de fortalecer la cultura vocacional en la Iglesia, invitando a los fieles a orar, acompañar y valorar el llamado de Dios en la vida de muchos jóvenes.
En el marco del Domingo del Buen Pastor, Mons. Aparicio recordó que la vocación no es exclusiva de algunos, sino una responsabilidad compartida por toda la comunidad cristiana. “Que sea el Señor quien nos conceda no sólo ser buen rebaño, sino también ser, allí donde Dios nos ha confiado la grey, buenos pastores”, expresó.
El Arzobispo hizo un llamado explícito a sostener con la oración a quienes se preparan para el sacerdocio: “Les pido que elevemos nuestra oración por nuestros seminaristas de la Arquidiócesis de Cochabamba, que se preparan para servir a una comunidad, para ser sacerdotes”.
Destacó además el proceso personal de cada vocación, señalando que “cada uno hace su camino, va descubriendo su vocación. Son jóvenes que han descubierto un llamado de parte de Dios y quieren seguirlo”, subrayando la importancia del acompañamiento y el discernimiento.
Mons. Aparicio amplió la mirada vocacional más allá del seminario, recordando que el llamado de Dios también se vive en la vida consagrada: “Es un llamado también para muchos otros, para muchas otras: no sólo al seminario, sino también a la vida religiosa”. En este sentido, valoró la presencia de numerosas comunidades religiosas, especialmente femeninas, que enriquecen la vida de la Iglesia local.
Al referirse a la realidad de Cochabamba, el Arzobispo destacó su riqueza espiritual: “Se nos llama el ‘pequeño Vaticano’, porque hay muchas comunidades religiosas. De esto gozamos en Cochabamba”, afirmó, aunque también reconoció una disminución reciente en el número de vocaciones, en un contexto de crisis general.
Frente a esta situación, insistió en la necesidad de una respuesta comunitaria: “Cómo no agradecer y cómo no elevar nuestra oración para que esta preciosidad de la vida religiosa permanezca y siga presente”.
Finalmente, el Arzobispo exhortó a los fieles a asumir un compromiso concreto: “Les invito a elevar siempre esta oración por las vocaciones. Ustedes conocerán a muchas personas: recen por ellos, cuiden de ellos, quiéranlos”.
Mons. Aparicio finalizó con una invitación a renovar el sentido vocacional en la vida cristiana, reconociendo que todos —pastores y fieles— están llamados a construir una Iglesia viva, comprometida y abierta al llamado de Dios.
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