El movimiento Encuentro Matrimonial Mundial celebra sus 50 años de presencia en Bolivia, destacando medio siglo de servicio dedicado al fortalecimiento de los matrimonios y las familias, a través de una propuesta basada en el amor, la comunicación y la fe.
En entrevista, Katherine Guzmán y Víctor Hugo Vargas, miembros del movimiento, recordaron que esta iniciativa nació del sueño de un sacerdote en España, el padre Calvo, quien percibió la importancia de la estabilidad familiar en la vida de los hijos. Posteriormente, con el impulso del padre Chuck Gallagher en Estados Unidos, se consolidó la experiencia que hoy se vive a nivel mundial.
El movimiento llegó a Bolivia el 14 de mayo de 1976, gracias a la iniciativa de la pareja Alex y Beatriz Quiroga, quienes, tras vivir la experiencia en Estados Unidos, decidieron compartirla en su tierra natal, Cochabamba. Desde entonces, ha crecido de manera sostenida, alcanzando más de mil matrimonios que han participado en esta vivencia transformadora.
“Todos los matrimonios merecen vivir esta experiencia porque realmente cambia la vida, el matrimonio y la familia”, afirmaron Katy y Víctor Hugo, al destacar el impacto positivo del movimiento en la construcción de hogares más unidos y cercanos a Dios.
Actualmente, Encuentro Matrimonial Mundial tiene presencia en ciudades como La Paz, Santa Cruz y Cochabamba, con el anhelo de expandirse a todo el país. En el marco de este jubileo, se desarrolla una serie de actividades, este 1 y 2 de mayo que incluyen una convención con talleres y charlas formativas, abierta a todos los matrimonios que deseen fortalecer su relación.
Asimismo, la celebración central incluye una Eucaristía de acción de gracias en la Catedral, presidida por Óscar Aparicio, que se realizará mañana viernes 1 de mayo a las 18:00 en la Catedral San Sebastián De Cochabamba, junto a matrimonios provenientes de distintas regiones del país (La Paz, Santa Cruz), en un ambiente de fe, alegría y comunión.
El movimiento concluye estas celebraciones renovando su compromiso de seguir acompañando a las familias bolivianas, promoviendo el amor conyugal y la vida comunitaria como camino hacia la felicidad duradera.

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