En la celebración de la Cena del Señor, que marca el inicio del Triduo Pascual, Mons. Óscar Aparicio, arzobispo de Cochabamba, invitó a los fieles a profundizar en los tres acontecimientos centrales de la fe cristiana: la Pascua como paso de la esclavitud a la libertad, la institución de la Eucaristía y el mandamiento del amor expresado en el servicio.
Durante su homilía, el prelado destacó que la Pascua es ante todo la manifestación del amor misericordioso de Dios, que busca la salvación de la humanidad. “Es el paso de Dios en medio de su pueblo, un paso que libera, que salva y que nos invita a vivir en la libertad de los hijos de Dios”, señaló, recordando que este acontecimiento no es solo histórico, sino actual y permanente.
Mons. Aparicio subrayó que esta promesa se cumple plenamente en Jesucristo, quien instituye la Eucaristía como la nueva Pascua. “Ya no se necesitan otras ofrendas: es el mismo Señor quien se hace ofrenda, altar y sacrificio, pan de vida que nos conduce a la vida plena”, expresó. En este sentido, animó a los fieles a redescubrir la Santa Misa como el centro de la vida cristiana, donde se hace presente el misterio de la salvación.
Asimismo, explicó que la celebración de la Cena del Señor es un anticipo de la Pascua definitiva, invitando a vivir estos días santos con una mirada puesta en la resurrección: “Caminamos de Pascua en Pascua, celebrando hoy el paso del Señor, pero con la esperanza de la plenitud en la gloria de Dios”.
Refiriéndose al Evangelio del lavatorio de los pies, el arzobispo destacó el gesto de Jesús como una enseñanza fundamental para la vida cristiana. “El Maestro y Señor se pone al servicio, enseñándonos que el amor verdadero se expresa en el servicio humilde a los demás”, afirmó.
En ese contexto, hizo un llamado especial a quienes ejercen algún tipo de autoridad dentro de la Iglesia y la sociedad, recordando que su misión debe estar marcada por la entrega y el servicio: “Estamos llamados a lavarnos los pies unos a otros, a vivir el mandamiento del amor en nuestras comunidades”.
Finalmente, Mons. Aparicio exhortó a los fieles a vivir con profundidad estos días santos, acogiendo el misterio pascual en sus tres dimensiones: la liberación que Dios ofrece, la presencia viva de Cristo en la Eucaristía y el compromiso concreto de amar y servir a los demás.
La celebración concluyó con el significativo rito del lavatorio de los pies, signo visible del amor y la vocación de servicio que caracteriza a la comunidad cristiana.
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