La congregación de las Hermanas Misioneras Catequistas del Sagrado Corazón de Jesús celebrará el próximo 1 de mayo sus 25 años de presencia en Bolivia, reafirmando su compromiso con la evangelización, la catequesis y el servicio a los más necesitados.
La hermana Querubina Lorusso, miembro de la congregación, explicó que esta obra misionera tiene sus raíces en Italia: “nuestra congregación nació en el sur de Italia, en la ciudad de Gravina de Puglia, con el padre Eustaquio Montemurro y la madre María de Hipólito”, fundada el 1 de mayo de 1908.
Con más de un siglo de historia y presencia en distintos continentes, la congregación vive su carisma centrado en “el amor y la misericordia”, buscando ser “testimonio del amor de Dios en el mundo”.
Presencia misionera en Bolivia
Las hermanas llegaron a Bolivia el 21 de abril de 2001, siendo acogidas en la arquidiócesis de Cochabamba y enviadas inicialmente a una zona rural. “Nos asignaron en la zona de Vacas, donde estuvimos 23 años en la evangelización, en todas las pastorales de la parroquia y en la obra social”, destacó la hermana Querubina.
Durante ese tiempo, desarrollaron un trabajo integral con comunidades rurales, incluyendo la enseñanza en escuelas, el acompañamiento a personas con discapacidad, el trabajo con jóvenes y niños, y la animación pastoral en parroquias.Actualmente, la congregación continúa su misión en el trópico de Cochabamba, con sede en Chipiriri, extendiendo su labor también a Eterazama. “Siempre nos hemos ocupado de los más pobres, de la educación y de las pastorales parroquiales”, afirmó.
Servicio pastoral y social
La vida diaria de las hermanas combina la vida comunitaria con una intensa labor pastoral. “Cumplimos con nuestros deberes comunitarios: oración, vida comunitaria, estudios y servicio en la casa; y luego salimos a los lugares donde se necesita la catequesis”, explicó.
Entre sus principales servicios destacan: catequesis en escuelas, acompañamiento espiritual en el hospital de Chipiriri, apoyo a jóvenes y familias, refuerzo escolar a niños con dificultades de aprendizaje, y atención pastoral en parroquias, especialmente los fines de semana. “Nos ocupamos de todo lo que es liturgia: bautismos, matrimonios, primera comunión, confirmaciones”, añadió.
Un llamado a las vocaciones
Ante la disminución de vocaciones religiosas y sacerdotales, la hermana Querubina reconoció que se trata de un desafío actual para la Iglesia. “Nuestro lema es comenzar de nuestras debilidades… sin desanimar, ir adelante, anunciar, invitar, mostrar, testimoniar el amor de Dios”, expresó.
Asimismo, destacó el trabajo con jóvenes como una prioridad, promoviendo encuentros, retiros y espacios de formación que permitan despertar el llamado vocacional. Recientemente, en Chipiriri se llevó a cabo una jornada juvenil con la participación de cerca de 200 jóvenes.
25 años al servicio del Evangelio
A lo largo de estos 25 años, las Hermanas Misioneras Catequistas del Sagrado Corazón han dejado una huella significativa en Bolivia, especialmente en comunidades rurales y sectores vulnerables.
Con espíritu misionero, continúan su labor “con mucho cariño y por la gloria de Dios”, renovando su compromiso de ser presencia viva del amor y la misericordia en medio del pueblo.





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