En la celebración de la Vigilia Pascual, Mons. Óscar Aparicio, arzobispo de Cochabamba, destacó que la Pascua no es solo un recuerdo, sino una realidad viva y actual en la vida de los creyentes. “No estamos haciendo una teatralización, estamos celebrando la vida y el paso de Dios por nuestras vidas”, afirmó.
Durante su homilía, el prelado subrayó que en esta noche santa Dios se hace presente en la historia concreta de cada persona, iluminando las realidades humanas con la luz de Cristo resucitado. Recordando el signo del cirio pascual, explicó que Jesús es la luz que vence toda tiniebla y da sentido a la existencia.
Mons. Aparicio recorrió la historia de la salvación proclamada en la liturgia, señalando que Dios ha acompañado siempre a su pueblo, liberándolo de la esclavitud y conduciéndolo hacia la libertad. “Es Dios que entra en la historia del ser humano, que camina con nosotros y se hace vida en nuestra realidad”, expresó.
Asimismo, enfatizó que en Jesucristo esta presencia alcanza su plenitud: Dios está hoy con nosotros, en medio de nuestra realidad concreta, trayendo perdón, reconciliación, paz y esperanza. “Jesús camina junto a nosotros, se duele de nuestros sufrimientos y nos devuelve la alegría”, señaló.
Frente a un contexto marcado por la violencia, la guerra y el sufrimiento, el arzobispo invitó a no perder la esperanza y a proclamar con firmeza el anuncio pascual: “Cristo ha resucitado, Él vive”. Este mensaje, dijo, debe sostener la vida cristiana incluso en medio de las dificultades del mundo actual.
Inspirado en el Evangelio, Mons. Aparicio destacó el llamado a ir a “Galilea”, entendido como el lugar cotidiano donde cada creyente está llamado a vivir su fe. “Es el Señor que nos hace testigos y nos envía a anunciar la Buena Noticia”, afirmó.
Finalmente, exhortó a los fieles a asumir un compromiso activo como discípulos misioneros, comenzando por su propio entorno:
“Anunciar la resurrección en nuestro pequeño mundo es lo más difícil, pero es ahí donde estamos llamados a ser testigos de la vida, la reconciliación y la paz”.
La celebración concluyó con un mensaje de esperanza y envío: vivir la alegría pascual y anunciar al mundo que Cristo vive, especialmente a quienes más necesitan escuchar esta buena noticia.
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