En la celebración del Domingo de Resurrección, Mons. Óscar Aparicio, arzobispo de Cochabamba, proclamó con alegría el mensaje central de la fe cristiana: Cristo ha resucitado y vive, llenando de esperanza, sentido y gozo la vida de los creyentes.
Durante su homilía, el prelado destacó que la resurrección de Jesucristo no es solo un acontecimiento del pasado, sino una realidad viva que transforma la existencia humana. “Aquél que estaba muerto no permanece en el sepulcro, sino que vive y da la vida”, afirmó, subrayando que esta verdad fundamenta la esperanza cristiana.
Mons. Aparicio explicó que, a la luz del Evangelio, los discípulos —como Pedro y Juan— experimentan un proceso de fe que va del ver al creer, convirtiéndose en testigos del Señor resucitado. En este sentido, remarcó que todos los cristianos están llamados a vivir esa misma experiencia: reconocer la presencia de Dios y anunciarla con alegría.
Asimismo, enfatizó que la resurrección revela el destino último del ser humano: “No estamos llamados a la muerte, sino a la vida; nuestro destino no es la tumba, sino estar junto al Señor”. Esta certeza, añadió, permite vivir con sentido incluso en medio de las dificultades.
El arzobispo también recordó que Dios no abandona a su pueblo: “Dios permanece con nosotros, nos ama y no nos deja huérfanos”, lo que constituye la fuente de la verdadera alegría pascual.
En un contexto marcado por sufrimientos, divisiones y conflictos, Mons. Aparicio hizo un llamado a mantener la esperanza y a construir la paz, afirmando que es posible encontrar sentido a la vida y vivir con serenidad desde la presencia del Resucitado.
Finalmente, exhortó a los fieles a ser testigos concretos de la resurrección en la vida cotidiana:
“Donde existe la muerte, anunciemos la vida; donde existe el odio, anunciemos la unidad”, invitando a vivir la fe no solo con palabras, sino con acciones que reflejen el Evangelio.
La celebración concluyó con un llamado a que esta Pascua impulse a todos los creyentes a renovar su compromiso de vivir y anunciar la alegría del Señor resucitado en sus familias y en la sociedad.
Comentarios
Publicar un comentario