El jubileo ordinario 2025 nos invita a ser “peregrinos de esperanza” (Spes non confundit 1). El papa en su carta a Mons. Rino Fisichella explica que en actual contexto de postpandemia y guerras: “Debemos mantener encendida la llama de la esperanza que nos ha sido dada, y hacer todo lo posible para que cada uno recupere la fuerza y la certeza de mirar al futuro con mente abierta, corazón confiado y amplitud de miras. El próximo Jubileo puede ayudar mucho a restablecer un clima de esperanza y confianza, como signo de un nuevo renacimiento que todos percibimos como urgente. Por esa razón elegí el lema Peregrinos de la Esperanza. Todo esto será posible si somos capaces de recuperar el sentido de la fraternidad universal, si no cerramos los ojos ante la tragedia de la pobreza galopante que impide a millones de hombres, mujeres, jóvenes y niños vivir de manera humanamente digna (…) Por lo tanto, la dimensión espiritual del Jubileo, que nos invita a la conversión, debe unirse a estos aspectos fundamentales de la vida social, para formar un conjunto coherente. Sintiéndonos todos peregrinos en la tierra en la que el Señor nos ha puesto para que la cultivemos y la cuidemos (cf. Gn 2,15), no descuidemos, a lo largo del camino, la contemplación de la belleza de la creación y el cuidado de nuestra casa común”1.
Y en la bula de convocatoria agrega: “No es casual que la peregrinación
exprese un elemento fundamental de todo acontecimiento jubilar. Ponerse
en camino es un gesto típico de quienes buscan el sentido de la vida. La
peregrinación a pie favorece mucho el redescubrimiento del valor del silencio,
del esfuerzo, de lo esencial (…) los peregrinos de esperanza recorrerán caminos
antiguos y modernos para vivir intensamente la experiencia jubilar” (Spes non confundit 5).
La peregrinación es escuela y acto de esperanza, “el signo del camino de esperanza que, iluminado por la Palabra
de Dios, une a los creyentes” (Spes non confundit 6).
“La esperanza nunca se queda quieta,
la esperanza es siempre un caminar,
y nos hace emprender el camino
(…) ¿Camino con esperanza o mi vida interior está paralizada, cerrada? ¿Está
cerrado mi corazón o está abierto a la esperanza que me permite no caminar
solo, sino con Jesús?”2.
Para poder vivir intensamente esta dimensión espiritual de la experiencia jubilar proponemos diez consideraciones sobre la peregrinación en clave de esperanza a partir de textos cosechados de san Bernardo de Claraval (B) y del Papa Francisco (F).
1- Peregrinos que se ponen en camino exteriormente para realizar un proceso interior de conversión-trasformación.
B:“(…) pues a medida que avanzáis en la peregrinación que cada cual ha dispuesto en su corazón, entonáis cánticos en alabanza y gloria de quien os anima”3.
“(…) mantengamos la esperanza con la constancia y el consuelo de las Escrituras, aunque no podamos conseguir todavía la paz”4.
Escrito por: Rmo. P. Pedro Edmundo Gómez, osb. Abad de Cristo Rey, El Siambón, Tucumán, Argentina.
Para leer el documento completo hacer clik en

Comentarios
Publicar un comentario