CUARESMA: TIEMPO DE ABRIRSE A DIOS


Con la imposición de las cenizas, hoy miércoles 5 de marzo ha dado inicio el tiempo de Cuaresma que es un tiempo de abrirse a Dios, así lo explicó Mons. Oscar Aparicio, Arzobispo de Cochabamba en la Eucaristía celebrada en la Catedral San Sebastián de Cochabamba.

Hagan limosna, así lo dicen, ¿no es cierto? La limosna nos tiene que ayudar a poder tener atención hacia los demás y atención a la vida que nos regala Dios. La caridad, la limosna, no se trata solamente de una monedita que le damos a alguien, lo que nos sobra. Se trata justamente de estas obras de caridad que se abren a la vida misma, dijo el Prelado.

 Si has fallado en algo, si estás propiamente peleado con alguien, fundamentalmente es reconciliarse y tener la posibilidad de pedir perdón. Esa también puede ser la limosna. Esa también es la caridad resaltó.

 HOMILÍA DE MONS. OSCAR APARICIO

MIÉRCOLES DE CENIZA E INICIO DE LA CUARESMA

 

Estamos iniciando el tiempo de la Cuaresma en este miércoles de Ceniza. Es un tiempo de gracia, es un tiempo de regalo de Dios que se extiende de hoy hasta prácticamente el inicio de la celebración de la Pascua. La Pascua que es prácticamente el acontecimiento central de Dios que pasa y que prácticamente al pasar entra en la muerte profunda ya en Jesucristo, pero después resucita. Es decir, el acontecimiento y la gran noticia que nosotros estamos caminando o esperando es propiamente Dios que nos da la vida a través de Jesucristo nuestro Señor. Pero iniciamos este camino entonces en vista cierta de aquello, pero también pasito a pasito, diríamos así.

Cuaresma, cuarenta días

Cuarenta días en las cuales también hace recuerdo a que el pueblo de Israel pasó cuarenta días o cuarenta años en el desierto en camino hacia la tierra prometida, o lo que Jesús pasa también en el desierto en tentación, justamente en vista de su misión y en vista justamente de esta resurrección. Tiempo bueno entonces para nosotros. Cuarenta días en los cuales la liturgia, la iglesia, Dios mismo provee para nosotros para tener atención justamente en varios aspectos. Hoy día está claramente mencionando el que volquemos nuestra mirada a nosotros.

Somos frágiles, débiles. La vida es prácticamente un suspiro podríamos decir en esta tierra. Quien no tiene estos signos de debilidad, de fragilidad, cuántas veces nos hemos alejado de Dios o queremos hacer nuestro propio propósito, nuestros propios planes y definitivamente alejándonos de Dios no estamos en el camino justo donde nos corresponde, porque el ser humano ha sido creado para esta relación de amor.

 Quitando esta relación de amor evidentemente entramos en esta situación de no estar en el camino correcto, por tanto, experimentamos el pecado. Pecado que después se traduce de miles de formas, ¿no es cierto? Nuestra falta de amor, nuestra falta de relación, nuestra falta de perdonarnos, nuestra falta o simplemente de decirle no a Dios, de decirle no al ser humano o al hermano, al vecino, al prójimo, de no cumplir incluso aquellos aspectos necesarios en nuestra vida y en nuestra construcción de discípulos misioneros del Señor. El pecado se traduce en cerrar prácticamente las puertas a Dios, a la vida, al amor, a la verdad, a la justicia y la paz.

Miércoles de ceniza

 Por tanto, este miércoles de ceniza ya nos ayuda desde el inicio a pensar en nuestras situaciones concretas. Por eso cuando se impone la ceniza, por eso se llama miércoles de ceniza, ¿no es cierto? Porque se impone la ceniza. Del polvo eres y al polvo retornarás. Es la fragilidad del ser humano. O te dice también el que te impone la ceniza, conviértete y cree en el Evangelio. Es decir, entre en tu realidad, haz como decía al inicio, esta situación activa concretamente de convertirte, de retornar al camino correcto, a los planes de Dios.

 ¿Cómo vivir la Cuaresma?

Abrirse a Dios mismo y a la vida para no solamente ser perdonados en el pecado sino activamente caminar en lo que es y lo que Dios nos propone. Por otro lado, vemos que en este mismo miércoles de ceniza vean que en el Evangelio habla de tres aspectos importantes. ¿Cómo vivir esta cuaresma? ¿Cómo vivir en pos de lo que queremos celebrar?,  la Pascua del Señor .

Hagan limosna, así lo dicen, ¿no es cierto? La limosna nos tiene que ayudar a poder tener atención hacia los demás y atención a la vida que nos regala Dios. La caridad, la limosna, no se trata solamente de una monedita que le damos a alguien, lo que nos sobra. Se trata justamente de estas obras de caridad que se abren a la vida misma.

Si has fallado en algo, si estás propiamente peleado con alguien, fundamentalmente es reconciliarse y tener la posibilidad de pedir perdón. Esa también puede ser la limosna. Esa también es la caridad.

Hacer obras de caridad

 Por eso cuando ustedes se confiesen, reconozcan sus pecados y se confiesen ante un ministro, hagan el propósito de hacer obras de caridad. Que si como penitencia le dicen, reza tres Padres Nuestros, tres Avemarías, hagan obras de caridad. Está bien que recen, pero hagan obras de caridad. Y repito, no sólo es el dar la pequeña limosna. Para ustedes, jovencitos, una obra de caridad seguramente es ayudar en las labores de casa. Porque a veces uno se deja estar.

 No es cierto que papá, mamá, hagan todo lo que sea. Hay que ser activos, convertirse seriamente en obras de caridad. Dispuestos a también colaborar en los quehaceres que pueden tener también los papás, sobre todo la mamá.

 Intensifiquen la oración

Cuando ustedes oren, no hagan como aquellos que se quieren hacer ver. Intensifiquen por tanto la oración. Vean que es el segundo aspecto que nos habla el Evangelio.

La necesidad de encontrar momentos de serenidad, de paz, de silencio, escuchar a Dios. ¿Qué es lo que Dios nos está diciendo? ¿Hacia dónde nos quiere llevar? ¿Qué es lo que nos dice? Oración sobre todo es escuchar. Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste.

 El ayuno nos ha sentir que podemos convertirnos seriamente

 Más bien, pónganse de buenas, ¿no es cierto? O sea, que no se den cuenta que están ayunando. ¿Para qué sirve el ayuno? Privarse de algo, para tener atención a lo fundamental. Pero también para en nuestro propio cuerpo sentir esta necesidad y saber que definitivamente de aquello que nos hace falta, de este alimento que puede, por ejemplo, hacernos falta, podemos sacar una actitud de querer convertirnos seriamente.

 

O de lo que pueden sentir tantos hermanos nuestros. Para las personas mayores o algunos que dicen a veces es solo cuestión de dejar de fumar en la Cuaresma. No solo cuestión de no comer carne. El ayuno también significa de todas aquellas otras cuestiones que pueden ayudar sinceramente a convertirse y poner nuestra mirada en los hermanos. Yo recuerdo que también como ustedes cuando estaba en colegio alguien me había invitado y me había dicho ayuna de tus recreos y después tus recreos lo entregas a una familia necesitada. De verdad que ha sido una experiencia para mi muy bonita, muy linda. Y así, que de verdad este ayuno, por tanto, que también nosotros podemos practicar en todo este tiempo, nos ayude en esta conversión.

 La Imposición de la Ceniza

Entonces, haremos este rito importante de la imposición de las cenizas. Vamos a bendecirlas.

 Esta ceniza está hecha de las palmas del año pasado que hemos usado en el Domingo de Ramos y hemos podido proclamar a Cristo como Rey. Estas cenizas bendecidas nos recordarán imponiéndonos a nosotros mismos en esta fragilidad, pero nuestra atención hacia Dios y a su misericordia y a su perdón. Y por tanto que nosotros también entremos en estas actitudes de cuaresma y en este perdón también hacia los demás.

Vamos entonces a hacer este momento importante. Somos bastantes aquí en la Catedral, por tanto, va a ser un tiempito largo, me imagino, imponer la ceniza uno a uno. Entonces les invito a que entremos en una oración, podemos también apoyarnos de los cantos, evitando sobre todo hacer jolgorio, ¿ya? Es un momento importante de reflexión, de oración, de intimidad con nosotros mismos, de intimidad con el Señor para este signo que no está siempre solamente haciendo un teatro.

Se trata de algo fundamentalmente importante que nos recuerda a nuestra condición poner nuestra mirada en Dios y en los hermanos. 

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