Parroquia Virgen de Guadalupe de Huayllani celebró el Día de la Familia con un llamado a custodiar el amor y la presencia de Dios en el hogar
La Parroquia Virgen de Guadalupe de Huayllani celebró el pasado 15 de mayo la Eucaristía por el Día de la Familia, una jornada dedicada a reflexionar sobre el valor del hogar cristiano y el papel fundamental que la familia tiene en la sociedad y en la Iglesia.
Durante la homilía, el P. Rubén Borda recordó que esta fecha es una oportunidad para agradecer a Dios por las familias y renovar el compromiso de construir hogares unidos en el amor, la fe y la esperanza.
“Hoy nos reúne un gran motivo de agradecer a Dios por la familia, de pensar en la familia, de reflexionar en la familia, de las tareas que tiene en la casa, en la sociedad y en la Iglesia”, expresó al inicio de la celebración.Asimismo, destacó que el Día Internacional de la Familia fue proclamado por las Naciones Unidas en 1993 y posteriormente reconocido en Bolivia, subrayando la importancia que tiene la familia para el desarrollo de la sociedad.
El sacerdote recordó que la familia no debe entenderse únicamente desde una dimensión social, sino también espiritual, pues está llamada a ser un espacio donde esté presente Dios. Citando el libro de Tobías, señaló: “La unión de hombre y mujer que constituyen el núcleo de la familia es para que esté presente el nombre de Dios”.
En ese sentido, lamentó que actualmente en muchos hogares ya no se hable de Dios ni se le dé un lugar central en la vida familiar. “Hoy en día muy poco a veces ya se habla de Dios en las familias, como que parece un ausente en los diálogos de la familia”, reflexionó.
Durante la predicación también se hizo referencia a las enseñanzas de la Iglesia sobre la familia, recordando especialmente la exhortación apostólica Familiaris Consortio de Juan Pablo II, documento que resalta la misión de la familia en la acogida de la vida, la educación y la evangelización.
El celebrante insistió en que la familia debe ser “centro de comunión, de unidad y de participación”, donde padres e hijos aprendan a amar a Dios, vivir los valores cristianos y fortalecer los vínculos familiares mediante el diálogo, la reconciliación y el cariño cotidiano.
“No desperdiciemos los momentos; que el papá y la mamá abracen a sus hijos y les den testimonio de ternura y fortaleza”, exhortó, señalando que los niños que crecen en hogares donde se vive el amor verdadero aprenden también a distinguir y transmitir ese amor en la sociedad.
En otro momento de la homilía, recordó las palabras del León XIV sobre la importancia de custodiar la unidad familiar. “Cuando en la familia se respeta el nombre de Dios, hay un ambiente de paz; cuando falta el nombre de Dios, aumentan las tensiones y la división”, afirmó.
Finalmente, agradeció la presencia de las familias, catequistas y agentes de pastoral que participaron en la celebración, así como el acompañamiento de la Pastoral Familiar Arquidiocesana, animando a todos a seguir fortaleciendo sus hogares desde la fe.
“Custodiemos nuestras familias para que crezca siempre el amor a Dios y el respeto del santo nombre de Dios en sus hogares”, concluyó.
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