Bodas de Oro de Encuentro Matrimonial: “El matrimonio es el signo latente de que Dios está presente”
Con una emotiva Eucaristía que reunió a delegaciones de La Paz, Santa Cruz, Oruro y Cochabamba, el Movimiento Encuentro Matrimonial Mundial celebró sus 50 años de vida orgánica. Durante la Eucaristía de Acción de Gracias, el Arzobispo de Cochabamba, Mons. Oscar Aparicio, destacó que la fidelidad conyugal no es solo una meta personal, sino un testimonio "absolutamente necesario" para la sociedad actual.
En su homilía, el prelado comparó la experiencia de los "encuentristas" con la de los discípulos de Emaús. “¿Acaso no arde nuestro corazón cuando hemos podido tener momentos importantes y fundamentales en la vida matrimonial, personal y vocacional?”, cuestionó el Arzobispo, resaltando que este jubileo es un motivo para agradecer al "Dios de la vida" que permite la obra de salvación a través de las historias de cada pareja.
Mons. Aparicio enfatizó que el matrimonio va más allá de una realización individual: “No es solamente el encuentro intimista. Se trata de un sacramento, el signo visible y latente de que Dios está presente”.
San José: El modelo de "causalidad" divina
Al coincidir la celebración con la festividad de San José, el Arzobispo propuso al Custodio del Redentor como el referente máximo para los matrimonios. Afirmó que no existen las casualidades, sino las “causalidades” de Dios, quien permitió que San José participara en la obra redentora a través de la paternidad y la custodia.
“Si Dios es creador, San José es creador; si Dios es padre, es padre San José. A ustedes se les ha concedido también ser este signo hacia los demás: el amor es posible, el matrimonio es posible, la conversión constante es posible”, alentó el prelado a las parejas presentes.
Desafíos de la fidelidad en el mundo moderno
Mons. Aparicio no omitió la complejidad de vivir los valores cristianos en las distintas realidades de Bolivia, mencionando los retos específicos de ciudades como La Paz, Santa Cruz, Oruro y Cochabamba. Reconoció que hoy más que nunca, ante voces desafiantes —incluso dentro de las propias familias, los matrimonios están llamados a demostrar que es posible bendecir a Dios con la vida.
“¿Es verdad que es posible el amor de Dios en este mundo? ¿Es posible la fidelidad? [...] Queridos hermanos, es verdad que el Señor nos ayuda. Que sean el anuncio de la familia, el anuncio de la vida misma y de esta relación de amor que nació en ustedes”, exhortó el Arzobispo.
Al reflexionar sobre el pasaje evangélico donde llaman a Jesús "el hijo del carpintero", Mons. Aparicio lo calificó como un "piropo" para los trabajadores y las familias. Del mismo modo, instó a los miembros de Encuentro Matrimonial a vivir de tal manera que, al verlos, los demás puedan exaltar y bendecir a Dios.
La celebración concluyó con un llamado a la humildad y al servicio al estilo de San José, recordando que, tras 50 años de camino, lo fundamental sigue siendo ser "signos visibles de Jesucristo en medio de su realidad".
Comentarios
Publicar un comentario