En una jornada marcada por una masiva afluencia de devotos, la parroquia de Santa Vera Cruz celebró su fiesta patronal coincidiendo con el Domingo, Día del Señor. El Arzobispo de Cochabamba, Mons. Oscar Aparicio, presidió la Eucaristía destacando que esta festividad es un canto a la vida y un llamado urgente a la reconciliación en un contexto social marcado por la crisis y la confrontación.
Durante su homilía, el Arzobispo reflexionó sobre el significado profundo de la cruz, señalando que, aunque la muerte y el sufrimiento no son estéticos, en Cristo se transforman en redención. "La cruz de por sí, la muerte, no es linda. Sin embargo, Dios en su infinito amor es aquel que, tomando la condición de ser humano, quiere estar cercano y caminar junto a nosotros para ayudarnos a que nos convirtamos", afirmó el prelado.
Mons. Aparicio lamentó las situaciones difíciles que atraviesa la sociedad actual: "Tenemos por todo lado tantos problemas, tantas crisis, tanta muerte... cuánta confrontación, cuánto pecado y cuánta devastación a las familias". Frente a esta realidad, propuso la mirada puesta en el "Tatala" como una vía para descubrir la esperanza.
Defensores de la vida desde la concepción
Vinculando la tradición local con la doctrina eclesial, el Arzobispo enfatizó que celebrar la fecundidad en Santa Vera Cruz es un acto político y espiritual de resistencia contra la cultura de la muerte. "Nosotros optamos por la vida, no por la muerte. Optamos por Jesucristo que nos anuncia la paz, la conversión y la reconciliación", sentenció.
Asimismo, recordó el reciente mensaje de los obispos bolivianos sobre la importancia de la familia: "Decíamos los obispos en la asamblea la defensa necesaria y fundamental de las familias, respetando la vida y cuidándola, sobre todo desde su concepción hasta la muerte natural".
El encuentro con el "Tatala"
Con un tono cercano y festivo, Mons. Aparicio saludó a los peregrinos que llegaron hasta el santuario con sus ofrendas y peticiones. "Hemos venido a ver al Tatala, pero hemos venido a encontrarnos con la vida para llevarnos vida. Miren que esto es lo más bello y fundamental", expresó con alegría.
El Arzobispo concluyó invitando a los fieles a ser "constructores de paz" y administradores responsables del regalo de la vida, asumiendo las propias cruces con la guía de la fe. "Que esta festividad de la fecundidad sea para nosotros un impulso para ser respetuosos de la vida en lo más pequeño y en lo más grande", finalizó.
Comentarios
Publicar un comentario