María, signo visible del amor de Dios en medio del pueblo

 

Mons. Óscar Aparicio presidió la fiesta de Nuestra Señora de Fátima en la parroquia San Pedro

 Con profunda devoción mariana y una masiva participación de fieles, la parroquia Parroquia San Pedro celebró la fiesta de Nuestra Señora de Fátima, en una jornada marcada por la fe, la procesión y la reflexión espiritual presidida por Mons. Óscar Aparicio.

 Durante su homilía, el Arzobispo destacó que la presencia de miles de fieles reunidos en torno a la Virgen María constituye “un signo visible y concreto” de la Iglesia viva y del amor de Dios en medio del mundo actual.

 “Frente a un mundo convulsionado, frente a un mundo que tiene tantísimas situaciones y que quiere ir por otros rumbos, este es un signo admirable, latente e importante”, expresó Mons. Aparicio, al referirse a la multitud que participó de la celebración y de la procesión mariana por las calles del sector.

 El pastor de la Iglesia cochabambina afirmó que cada gesto vivido durante la fiesta —la procesión, la oración, la imagen de la Virgen y la reunión de la comunidad— manifiesta la cercanía de María con su pueblo. “La Virgen María no solo es la que ora por nosotros, sino la madre que está con nosotros”, señaló.

En su reflexión sobre el Evangelio, Mons. Aparicio recordó que María es modelo perfecto de fidelidad y escucha de la Palabra de Dios. “María es aquella fiel total y plenamente; la primera discípula y misionera”, afirmó, resaltando que la Virgen respondió con generosidad al plan salvador de Dios.

Asimismo, explicó que cuando Jesús dice: “Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen”, no disminuye la grandeza de María, sino que revela precisamente aquello que ella vivió plenamente. “En María, Jesús nos hace partícipes también a nosotros del plan de salvación”, indicó.

El Arzobispo invitó a los fieles a descubrir que la devoción mariana conduce siempre a Jesucristo y al compromiso cristiano. “No podemos solamente pensar en la Virgen como quien cumplió la Palabra de Dios; María nos lleva a Jesucristo, porque es Jesús quien salva”, remarcó.

Mons. Aparicio también exhortó a la comunidad parroquial a asumir con valentía su misión evangelizadora, siguiendo el ejemplo de María. “Nosotros también estamos llamados a ser discípulos y anunciadores del Evangelio”, manifestó, alentando a vivir la fe en medio de los desafíos actuales.

Finalmente, destacó la riqueza espiritual de la comunidad de San Pedro, que tiene como protectores tanto al apóstol San Pedro como a la Virgen de Fátima. “Ustedes tienen una gran bendición: custodios que les enseñan a escuchar la Palabra de Dios, vivirla y anunciar a Jesucristo”, concluyó.

Comentarios