Mons. Óscar Aparicio presidió la fiesta de Nuestra Señora de Fátima en la parroquia San Pedro
En su reflexión sobre el Evangelio, Mons. Aparicio recordó que María es modelo perfecto de fidelidad y escucha de la Palabra de Dios. “María es aquella fiel total y plenamente; la primera discípula y misionera”, afirmó, resaltando que la Virgen respondió con generosidad al plan salvador de Dios.
Asimismo, explicó que cuando Jesús dice: “Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen”, no disminuye la grandeza de María, sino que revela precisamente aquello que ella vivió plenamente. “En María, Jesús nos hace partícipes también a nosotros del plan de salvación”, indicó.
El Arzobispo invitó a los fieles a descubrir que la devoción mariana conduce siempre a Jesucristo y al compromiso cristiano. “No podemos solamente pensar en la Virgen como quien cumplió la Palabra de Dios; María nos lleva a Jesucristo, porque es Jesús quien salva”, remarcó.
Mons. Aparicio también exhortó a la comunidad parroquial a asumir con valentía su misión evangelizadora, siguiendo el ejemplo de María. “Nosotros también estamos llamados a ser discípulos y anunciadores del Evangelio”, manifestó, alentando a vivir la fe en medio de los desafíos actuales.
Finalmente, destacó la riqueza espiritual de la comunidad de San Pedro, que tiene como protectores tanto al apóstol San Pedro como a la Virgen de Fátima. “Ustedes tienen una gran bendición: custodios que les enseñan a escuchar la Palabra de Dios, vivirla y anunciar a Jesucristo”, concluyó.

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