Mons. Óscar Aparicio llama a fortalecer la unidad, la justicia y la esperanza en Bolivia durante el Tedeum

En la celebración del solemne Tedeum por los 201 años de la Independencia de Bolivia, el arzobispo de Cochabamba, Mons. Óscar Aparicio, invitó a las autoridades y al pueblo boliviano a hacer un alto en medio de las celebraciones patrias para agradecer a Dios por la nación y renovar el compromiso de trabajar por el bien común, la justicia social, la paz y la unidad.
Durante la Eucaristía celebrada en la Catedral Metropolitana de San Sebastián, con la presencia de autoridades civiles, militares, policiales y representantes de diversas instituciones, el Arzobispo explicó que el Tedeum no constituye un acto protocolar más dentro de las festividades nacionales, sino un momento privilegiado para reconocer la presencia de Dios en la historia del país y agradecerle por los dones concedidos al pueblo boliviano.
"No es un número más; hacemos un alto frente a todas estas actividades para agradecer profundamente a Dios", expresó Mons. Aparicio al iniciar su homilía.
Un mensaje en comunión con toda la Iglesia
El Arzobispo destacó que esta celebración se realizó en comunión con las dieciocho jurisdicciones eclesiásticas de Bolivia y compartió el mensaje de la Conferencia Episcopal Boliviana con motivo del aniversario patrio, en el que los obispos expresan su cercanía pastoral al pueblo boliviano, especialmente en medio de las incertidumbres que vive el país.
Asimismo, recordó el saludo enviado por el Papa León XIV, quien manifestó su cercanía espiritual con Bolivia y elevó su oración para que el país avance por caminos de justicia, paz, bienestar y auténtica solidaridad.
Cristo transfigurado, camino de esperanza para Bolivia
A la luz de la solemnidad de la Transfiguración del Señor, celebrada el 6 de agosto, Mons. Aparicio señaló que Jesucristo muestra el camino para afrontar las dificultades con esperanza y confianza en Dios.
Recordó que la Transfiguración ocurre después del anuncio de la Pasión, revelando que el camino del discípulo pasa por la cruz, pero también conduce a la gloria.
"El Señor nos muestra el camino y nos recuerda que no estamos solos; Él camina con nosotros en medio de las dificultades", afirmó.
Justicia social, diálogo y bien común
En uno de los momentos centrales de su mensaje, el Arzobispo exhortó a las autoridades del Estado y a los líderes sociales a orientar sus decisiones hacia el bien común, priorizando siempre a los más vulnerables.
Subrayó que Bolivia necesita fortalecer una auténtica justicia social, practicar una solidaridad sincera y promover una cultura del diálogo capaz de superar las divisiones que debilitan al país.
Asimismo, advirtió que uno de los mayores desafíos es la falta de entendimiento entre los distintos sectores de la sociedad e invitó a construir puentes de encuentro, reconciliación y trabajo conjunto.
"La crisis se vence cuando abrimos el corazón al prójimo", manifestó.
Esperanza cristiana frente a la crisis
Mons. Aparicio también hizo referencia a las dificultades económicas que atraviesan muchas familias bolivianas, expresando la preocupación de la Iglesia por quienes sufren la falta de empleo, la escasez y la incertidumbre.
Sin embargo, recordó que la esperanza cristiana no es un simple optimismo humano, sino la certeza de que Dios acompaña siempre a su pueblo.
"La fe nos impulsa a seguir adelante y a no perder la esperanza, incluso en medio de las mayores dificultades", señaló.
Bolivia bajo el amparo de la Virgen María
Al concluir su homilía, el Arzobispo puso el destino de Bolivia bajo la protección de la Santísima Virgen María, invocando especialmente a Nuestra Señora del Carmen, patrona de Bolivia; a Nuestra Señora de Copacabana y, en Cochabamba, a la Virgen de Urcupiña, para que intercedan por el país y alcancen de Dios los dones de la sabiduría, la paz y la reconciliación.
Finalmente, Mons. Óscar Aparicio felicitó al pueblo boliviano por un nuevo aniversario patrio y pidió que el Señor siga iluminando a todos quienes tienen la responsabilidad de servir al país, para construir una Bolivia más unida, solidaria y esperanzada.
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