Mons. Oscar Aparicio: «El Reino de Dios se hace presente cuando aprendemos a partir y repartir el pan»


Durante la celebración eucarística de este domingo, el arzobispo de Cochabamba, Mons. Oscar Aparicio, invitó a los fieles a comprender que el Reino de Dios no es una teoría ni una definición, sino un modo de vida que se manifiesta en el amor, la compasión y el servicio a los demás.

Al reflexionar sobre el Evangelio de la multiplicación de los panes y los peces, el prelado recordó que, en las semanas anteriores, Jesús había formado a sus discípulos mediante parábolas para enseñarles cómo es el Reino de Dios. Sin embargo, en el pasaje proclamado, Cristo ya no solo enseña con palabras, sino que revela con sus acciones el verdadero rostro del Padre.

«El Reino de Dios está presente en medio de nosotros y se trata de vivir en ese Reino. Dios reina, Dios acontece, Dios está presente; por eso debemos dejar que Él haga su obra en nuestra vida», expresó.

Mons. Aparicio destacó que, aun cuando Jesús buscaba un momento de retiro para orar y descansar, al ver a la multitud se dejó conmover por el sufrimiento de la gente. «Este es el Reino de Dios. Jesús se compadece, se pone en el lugar del otro, atiende, ama y sana a los enfermos», afirmó.

En su homilía recordó que la primera lectura y la carta de san Pablo a los Romanos revelan el amor inquebrantable de Dios hacia la humanidad. «Nada ni nadie podrá separarnos del amor de Dios», subrayó, señalando que esta certeza sostiene la esperanza de los creyentes incluso en medio de las dificultades, las crisis y el sufrimiento.

Al profundizar en el signo de la multiplicación de los panes, el Arzobispo explicó que Jesús no solo responde a una necesidad material, sino que forma a sus discípulos para asumir una responsabilidad concreta frente a quienes padecen hambre, abandono o exclusión.

«Ustedes denles de comer» —recordó— es el mandato que Jesús dirige también hoy a quienes desean seguirlo. Por ello, señaló que los discípulos están llamados a colaborar con Dios haciendo presente su Reino mediante el compartir generoso de los bienes y el servicio al prójimo.

Asimismo, advirtió que uno de los mayores obstáculos para la construcción del Reino de Dios es el egoísmo. Explicó que la corrupción, el abuso de poder y la búsqueda de beneficios personales nacen de la incapacidad de reconocer al otro como hermano y de compartir con justicia lo que Dios ha confiado a cada persona.

Finalmente, Mons. Aparicio exhortó a la comunidad a aprender del ejemplo de Cristo y a vivir una auténtica conversión del corazón.

«El Reino de Dios, más que una definición, es un modo de vida. Aprendamos de Jesús, que se compadece; aprendamos de Jesús, que parte y reparte. Hagamos como los discípulos, que se dejan guiar por Él y reparten el pan», concluyó.


Con esta reflexión, el Arzobispo animó a los fieles a construir una sociedad más fraterna, donde el amor de Dios se haga visible en gestos concretos de solidaridad, justicia y servicio, siguiendo el ejemplo de Jesucristo.

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