Mons. Iván Vargas: “Frente a las adversidades, las tormentas y las dificultades, no pierdan la fe ni la esperanza”
El Obispo Auxiliar de Cochabamba invitó a los peregrinos a descubrir a Dios en la calma, aprender a esperar y confiar en su misericordia.
En el marco del quincenario de preparación a la Festividad de la Virgen de Urcupiña, Mons. Iván Vargas, obispo auxiliar de Cochabamba y rector del Santuario de Nuestra Señora de Urcupiña, invitó a los peregrinos a mantener firme la fe y la esperanza en Dios, especialmente cuando la vida atraviesa momentos de dolor, incertidumbre y dificultad.
Durante la celebración eucarística de este domingo 9 de agosto, Mons. Vargas destacó el esfuerzo y sacrificio de los fieles que llegan hasta el Santuario movidos por su fe, como parte de la preparación para celebrar la Asunción de la Virgen María a los Cielos en su advocación de Urcupiña.
“Venimos impulsados por la fe, venimos motivados por la fe”, afirmó, destacando que el esfuerzo de los peregrinos tiene un profundo valor espiritual. En este sentido, recordó que todo sacrificio ofrecido a Dios tiene sentido y puso como ejemplos la Santa Cruz y la Eucaristía, signos centrales del sacrificio de Cristo por la salvación de la humanidad.
El Obispo Auxiliar invitó incluso a los peregrinos a reconocer y valorar mutuamente el esfuerzo realizado durante estos días de preparación: “Muchas felicidades por esa fortaleza de fe, muchas felicidades por ese sacrificio”.
¿Dónde encontramos a Dios?
Uno de los ejes centrales de la homilía fue la pregunta planteada a partir del relato del profeta Elías: “¿Dónde encuentras a Dios?”
Mons. Vargas explicó que el texto bíblico muestra a Elías esperando la manifestación de Dios en la montaña. Sin embargo, Dios no se encontraba en el viento huracanado, ni en el terremoto, ni en el fuego, sino en el “rumor de una brisa suave”.
A partir de esta imagen, el Obispo invitó a los fieles a comprender que Dios no siempre se manifiesta en acontecimientos extraordinarios o en medio del ruido. Muchas veces, su presencia puede ser descubierta cuando las aguas se tranquilizan, cuando cesan los gritos y cuando el corazón recupera la paz.
Esta enseñanza fue aplicada especialmente a las situaciones familiares y personales.
Mons. Iván Vargas explicó que, ante conflictos graves, como una infidelidad, una separación o una crisis familiar, muchas veces se pretende encontrar una solución en medio del enojo, el llanto, los gritos y la confrontación.
Sin embargo, recordó que las decisiones tomadas en medio de la tormenta pueden dificultar la reconciliación.
“Espera, espera a que esa tormenta se vaya calmando y llegue a ser como una brisa. Espera, no te desesperes, todo tiene solución”.
El llamado fue a permitir que el corazón se serene para poder escuchar a Dios, pedir perdón, asumir compromisos y buscar caminos de reconciliación.
“Es ahí donde nosotros podemos encontrar la presencia de Dios para poder ser iluminados por él y poder conciliar, poder pedir perdón, poder hacer compromisos. Es ahí en la paz”.
Dios está también en medio de nuestras tormentas
La reflexión continuó con el Evangelio en el que Jesús camina sobre las aguas y se acerca a sus discípulos mientras ellos enfrentan una fuerte tormenta.
Mons. Iván recordó que Jesús había pasado la noche en oración, mientras los discípulos se encontraban en la barca, atemorizados por la fuerza de las olas.
En medio de aquella situación, Jesús les dice: “No tengan miedo”.
Para el Obispo, esta palabra de Cristo sigue siendo actual y está dirigida también a quienes hoy atraviesan sus propias tormentas.
Mencionó entre ellas las enfermedades, las dificultades económicas, las crisis matrimoniales y familiares y tantas otras situaciones que pueden hacer que una persona sienta que ha perdido el rumbo.
Una enfermedad grave, una crisis matrimonial o cualquier situación que parece superar las fuerzas humanas puede convertirse en una verdadera tormenta. Sin embargo, afirmó, precisamente en esos momentos el Señor invita a confiar.
“Frente a las adversidades, las tormentas, las dificultades que estemos viviendo, no pierdan la fe, no pierdan la esperanza. A esto nos llama el Señor hoy”.
“Un cristiano sin esperanza ha perdido la confianza en Dios”
Uno de los mensajes más fuertes de la homilía fue el llamado a no perder nunca la esperanza.
Mons. Iván Vargas explicó que, cuando una persona atraviesa una dificultad, puede aparecer la tentación de pensar que Dios la ha abandonado o que ya no escucha su oración. Frente a ello, recordó que la fe cristiana está fundada precisamente en la confianza en la misericordia y el amor de Dios.
“Nunca debemos perder la esperanza en Dios, porque perder la esperanza en Dios es desconfiar de su misericordia y de su amor”.
Por ello, exhortó a los fieles a mantener la confianza incluso cuando no encuentren inmediatamente una solución a sus problemas.
La fe, explicó, no significa ausencia de dificultades, sino la certeza de que Dios permanece presente también en medio de ellas.
Peregrinar es también aprender a esperar
En el contexto de la Festividad de Urcupiña, el mensaje adquiere una especial relevancia. Los miles de peregrinos que llegan hasta Quillacollo realizan un esfuerzo físico y espiritual para encontrarse con la Virgen María.
Mons. Vargas recordó que este camino exterior puede convertirse también en un camino interior: aprender a esperar, serenarse, confiar y abrir el corazón a Dios.
La imagen de la “brisa suave” se convierte así en una invitación a buscar momentos de silencio y oración, especialmente antes de tomar decisiones importantes en la vida.
La Virgen de Urcupiña, en este contexto, acompaña al pueblo creyente en su camino hacia Dios y anima a no abandonar la esperanza frente a las dificultades.
Un llamado a la hospitalidad y a vivir la fiesta con responsabilidad
Al finalizar su homilía, Mons. Iván Vargas recordó que el siguiente domingo marcará uno de los momentos de mayor movimiento en el Santuario de Urcupiña, con la tradicional jornada del Calvario.
Ante la llegada de numerosos peregrinos, hizo un llamado especial a los habitantes de Quillacollo para vivir estos días desde la hospitalidad, la generosidad y el espíritu de acogida.
Al mismo tiempo, pidió evitar todo tipo de excesos que puedan poner en riesgo la vida y la integridad de las personas.
“Como quillacolleños, ser hospitalarios, ser generosos y evitar también todo tipo de exceso que puede llevarnos también a la muerte”.
La invitación busca que la celebración religiosa mantenga su profundo sentido de fe y encuentro con Dios, promoviendo al mismo tiempo una convivencia respetuosa, segura y fraterna entre todos los peregrinos y habitantes de Quillacollo.
Una Iglesia que acompaña en las tormentas
La homilía de Mons. Iván Vargas dejó un mensaje de esperanza para todos los peregrinos que se preparan para celebrar a la Mamita de Urcupiña: las tormentas forman parte del camino de la vida, pero ninguna dificultad debe llevar al creyente a perder la confianza en Dios.
En medio del ruido, el conflicto y la incertidumbre, el Señor invita a esperar, recuperar la calma y escuchar su voz. Como Elías, los creyentes están llamados a descubrir a Dios en la suave brisa; como los discípulos en medio del mar, a escuchar nuevamente las palabras de Jesús: “No tengan miedo”.
Desde el Santuario de Urcupiña, esta invitación se transforma en una oración por todos los peregrinos, por sus familias y por quienes atraviesan alguna dificultad.
Que la fe se mantenga firme, que la esperanza no se apague y que, aun en medio de las tormentas de la vida, el corazón pueda reconocer que Dios sigue presente.

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