El Obispo Auxiliar de Cochabamba destacó el carácter integrador del Santuario de Urcupiña durante la Eucaristía del Encuentro de Advocaciones Marianas y llamó a las familias a poner a Dios en el centro de sus hogares.
Con la participación de delegaciones provenientes de Potosí, Santa Cruz, Tarija, entre otras y de distintas parroquias de la Arquidiócesis de Cochabamba, se celebró en el Santuario de Urcupiña la Eucaristía del Encuentro de Advocaciones Marianas, espacio de comunión y celebración de la fe que reúne a diversas expresiones de devoción a la Virgen María.
Durante la celebración, Mons. Iván Vargas, Obispo Auxiliar de Cochabamba, dio la bienvenida a las delegaciones y destacó el carácter del Santuario de Urcupiña como “Santuario de la Integración Nacional”, señalando que esta denominación se hace realidad cuando los bolivianos se reúnen en torno a la Madre de Dios.
“Esta integración se da así, en estas acciones de reunirnos todos los bolivianos, de unirnos en torno a la Madre de Dios, porque ella es la que nos convoca a la unidad, ella nos convoca a la comunión”, afirmó.
El Obispo Auxiliar resaltó que las diferentes advocaciones marianas presentes en el encuentro representan distintas expresiones de una misma fe y ayudan a los creyentes a contemplar a María como modelo de vida cristiana.
Contemplar a María para llenarnos del Espíritu de Dios
A partir del Evangelio de la Visitación, Mons. Vargas invitó a los fieles a contemplar a María para abrirse a la acción del Espíritu Santo, recordando el encuentro entre la Virgen María e Isabel.
“Eso es lo que nosotros tenemos que buscar a través de nuestra contemplación a María: llenarnos del Espíritu de Dios”, expresó.
En este sentido, exhortó a no permitir que el odio, los resentimientos y las divisiones ocupen el corazón de las personas. También pidió orar por quienes tienen responsabilidades en la vida política y pública, para que puedan ejercer su misión buscando el bien común y evitando las confrontaciones que generan división.
María y la familia
Otro de los momentos centrales de la homilía estuvo dedicado a la familia. Al referirse a las imágenes de Santa Ana y San Joaquín junto a la Virgen María, el Obispo Auxiliar recordó que Dios está presente en la vida familiar y llamó a los hogares a fortalecer la unidad, la armonía y la alegría.
“Dios forma parte del hogar, Dios forma parte de la familia. Y teniendo a Dios en la familia, la familia vive en unidad; teniendo a Dios en la familia, la familia vive en armonía, en alegría”, señaló.
Mons. Vargas invitó a cada persona a preguntarse qué está haciendo para fortalecer y hacer feliz a su propia familia, recordando que María acompaña a sus hijos en cada momento de la vida.
“La Virgen María no se desentiende de nuestra vida. No se desentiende de nuestra historia. Ella está presente en cada acontecimiento de nuestras vidas”, afirmó.
María, signo de esperanza
Finalmente, el Obispo Auxiliar presentó a María como signo de esperanza, haciendo referencia al dogma de la Asunción y animando a los fieles a mantener la mirada puesta en Dios, incluso en medio de las dificultades, enfermedades y adversidades.
“Con esperanza, miremos a lo alto. Con esperanza, miremos a nuestra mayor aspiración, que es la vida eterna, que es estar al lado de Dios y al lado de nuestra Madre, la Virgen María”, expresó.
Al concluir, Mons. Iván Vargas dio la bienvenida a todas las delegaciones y peregrinos reunidos en Quillacollo, destacando una vez más el sentido del Santuario como pueblo de fe y de integración nacional.
El Encuentro de Advocaciones Marianas forma parte de las actividades de preparación y celebración de la Fiesta de la Virgen de Urcupiña 2026, que este año tiene como lema:
“Con María de Urcupiña proclamamos la grandeza del Señor.”
La jornada se vivió como una expresión de comunión entre las diferentes comunidades y devociones marianas, recordando que, más allá de las distintas advocaciones, María conduce a todos sus hijos al encuentro con Jesucristo y a vivir la fe en unidad.

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