Redescubrir el significado de la vestimenta de la Virgen María y fortalecer el respeto por lo sagrado


P. Edyl Villanueva, Asesor de la Comisión de Liturgia y Arte Sacro de la Arquidiócesis de Cochabamba y  párroco de San Joaquín de Jaihuayco reflexionó sobre el simbolismo de la vestimenta mariana y señaló que la reciente controversia por el uso de la imagen de la Virgen de Urkupiña en un certamen de belleza debe convertirse en una oportunidad para profundizar en la formación de la fe.

Ante el debate generado por la representación de la Virgen de Urkupiña en un certamen de belleza, el párroco de la Parroquia San Joaquín de Jaihuayco, P. Edyl Villanueva, invitó a los fieles a comprender el profundo significado espiritual de la imagen y la vestimenta de la Santísima Virgen María, recordando que cada uno de sus elementos tiene un fundamento bíblico y una riqueza doctrinal que merece respeto.

El sacerdote explicó que la Virgen María ocupa un lugar privilegiado en la fe del pueblo latinoamericano al ser la Madre de Dios y patrona de numerosas naciones, donde es venerada bajo diversas advocaciones que reflejan la identidad y la religiosidad de cada pueblo.

"La Virgen María es una de las figuras bíblicas más queridas de nuestra Iglesia. Cada advocación posee características propias y una vestimenta que expresa una historia, una espiritualidad y una devoción particular", afirmó.

Un vestido inspirado en la Sagrada Escritura

El P. Villanueva recordó que la representación tradicional de la Virgen encuentra su inspiración en el libro del Apocalipsis, donde san Juan describe a "una mujer vestida de sol, con la luna bajo sus pies y una corona de estrellas".

Explicó que el amplio manto que caracteriza muchas imágenes marianas simboliza precisamente esa descripción bíblica, pues María llevó en su seno a Jesucristo, "el Sol que nace de lo alto", convirtiéndose en la mujer revestida por la luz de Dios.

Asimismo, señaló que los colores de cada vestimenta identifican las distintas advocaciones marianas. Como ejemplo mencionó a la Virgen del Carmen, cuyo hábito en tonos café, beige y blanco constituye un rasgo propio de esta advocación, mientras que la Virgen de la Merced se distingue por el predominio del color blanco.

El respeto por lo sagrado

Consultado sobre la reciente utilización de una representación de la Virgen de Urkupiña en un concurso de belleza, el sacerdote evitó emitir juicios personales sobre quienes participaron, aunque reconoció que el tema ha generado sensibilidad entre los fieles.

"Somos un pueblo profundamente mariano y, por eso, cualquier representación de la Virgen María debe realizarse con respeto y en un contexto adecuado", manifestó.

Recordó que en otros países también se han utilizado elementos inspirados en advocaciones marianas dentro de certámenes culturales, aunque generalmente se han empleado colores, símbolos o detalles representativos y no una reproducción completa de una imagen de veneración.

El sacerdote destacó que la propia participante expresó posteriormente sus disculpas, reconociendo que desconocía el significado que tiene esta representación para los católicos.

Una llamada a conocer mejor la fe

Más allá de la polémica, el P. Villanueva consideró que esta situación pone de manifiesto una realidad más profunda: el desconocimiento de la fe y de los signos sagrados.

"Uno de los grandes problemas es que hemos relativizado la fe. Muchas veces creemos que todo da lo mismo y que cualquier cosa puede hacerse, porque falta formación y conocimiento de nuestra doctrina."

El párroco reconoció que este desafío interpela también a la Iglesia, señalando que los sacerdotes tienen la responsabilidad de fortalecer la formación permanente de los fieles para ayudarles a comprender el verdadero sentido de los signos religiosos.

Fe y folclore: dos realidades complementarias, pero distintas

En su reflexión, el sacerdote hizo una distinción entre la expresión cultural y la vivencia de la fe.

"Confundimos la fe con el folclore. El folclore es una cosa y la fe es otra. Pueden encontrarse y enriquecerse mutuamente, pero no son lo mismo."

Indicó que muchas personas participan en manifestaciones folklóricas por auténtica devoción, mientras que otras lo hacen por motivos culturales, sociales o personales, lo que hace aún más necesaria una sólida formación cristiana.

Cuidar el contexto de las representaciones religiosas

El P. Villanueva, Asesor de la Comisión de Liturgia y Arte Sacro de la Arquidiócesis de Cochabamba explicó que representar a la Virgen María puede ser apropiado cuando responde a un fin catequético o litúrgico, como sucede en representaciones bíblicas o durante las celebraciones del mes mariano, donde niños y niñas suelen vestir las distintas advocaciones para conocer la riqueza de la devoción mariana.

Sin embargo, señaló que trasladar una representación completa de una imagen de culto a escenarios ajenos al ámbito religioso puede generar incomprensión y afectar la sensibilidad de los creyentes.

Una invitación a profundizar en la vida cristiana

Finalmente, el sacerdote exhortó a los fieles a fortalecer su relación con Dios mediante una participación activa en la vida de la Iglesia y una formación permanente en la fe.


"El ser humano tiende a olvidar. Por eso necesitamos mantenernos en contacto con Dios, con su Palabra y con la vida de la Iglesia. Solo así desarrollamos la sensibilidad para comprender y respetar lo sagrado."


Asimismo, invitó a toda la comunidad a redescubrir la riqueza de la doctrina católica y la profunda espiritualidad que encierra la devoción a la Santísima Virgen María, para que cada expresión de fe contribuya a acercar a las personas a Cristo y a vivir con mayor autenticidad el Evangelio.

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