Mons. Iván Vargas: “Ningún cristiano tiene derecho a sentirse huérfano, porque tenemos una Madre en el cielo”
En el marco de la fiesta patronal de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen y San Maximiliano Kolbe de Quintanilla, el Obispo Auxiliar de Cochabamba, Mons. Iván Vargas, presidió la Eucaristía central e invitó a los fieles a fortalecer su confianza en Dios y a vivir el Evangelio siguiendo el consejo de la Virgen María: “Hagan todo lo que Él les diga”.
Durante la celebración participaron autoridades municipales, sacerdotes, religiosos, fraternidades folklóricas y una gran cantidad de devotos que se congregaron para honrar a la Virgen del Carmen, patrona de la comunidad.
Al inicio de su homilía, Mons. Vargas expresó su alegría por la masiva presencia de jóvenes pertenecientes a las fraternidades, destacando que su danza y su participación son una manifestación de la fe. Recordó que el milagro del vino en las bodas de Caná es un signo de la alegría que Cristo ofrece a quienes creen en Él.
Reflexionando sobre el Evangelio, el Obispo explicó que el rostro de la Virgen María manifiesta el amor misericordioso de Dios. "Cuando contemplamos a la Virgen descubrimos amor, ternura, misericordia y cariño. Ella nos revela el rostro maternal de Dios y nos recuerda que somos hijos de un Padre lleno de misericordia y amor", afirmó.
Mons. Vargas centró su mensaje en las palabras de María durante las bodas de Caná: “Hagan todo lo que Él les diga”, lema episcopal que también guía su ministerio. Explicó que este llamado significa vivir al estilo de Jesús, haciendo de la misericordia, el amor y el servicio el centro de la vida cristiana.
Asimismo, animó a los fieles a mantener firme la esperanza aun en medio de las pruebas, las enfermedades y los sufrimientos, recordando que la fe permite permanecer de pie frente a las dificultades de la vida.
En otro momento de su reflexión, el Obispo explicó el profundo significado del escapulario de la Virgen del Carmen, relacionándolo con el pasaje evangélico de la mujer que, después de doce años de padecer una enfermedad, fue sanada al tocar el manto de Jesús.
"El escapulario es el signo de la protección de Dios. María nos cubre con su manto para que estemos libres de todo mal y ella interceda por nosotros en nuestras necesidades, enfermedades y dificultades", señaló.
Finalmente, retomando una enseñanza del Papa Francisco, Mons. Vargas recordó que la devoción a la Santísima Virgen fortalece la confianza de los creyentes.
"Ningún cristiano tiene derecho a sentirse huérfano, porque todos tenemos una Madre en el cielo que nos cuida, nos protege, nos ampara y siempre intercede por nosotros."
Concluyó invitando a toda la comunidad parroquial a pedir al Señor, por intercesión de la Virgen del Carmen, la fuerza del Espíritu Santo para afrontar con esperanza las adversidades y permanecer fieles al Evangelio, fortaleciendo la vida de fe, la unidad y el compromiso cristiano de la comunidad.
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