Arzobispo de Cochabamba llama a ser "buena semilla" y construir una sociedad basada en la verdad, la reconciliación y la paz
En su homilía dominical, el arzobispo de Cochabamba, Mons. Óscar Aparicio, exhortó a los fieles a vivir las actitudes de Dios para hacer presente el Reino de Dios en la sociedad, inspirándose en las parábolas del Evangelio que utilizan la imagen de la semilla, el trigo y la cizaña para enseñar el camino del discípulo de Cristo.
El Prelado recordó que el Reino de Dios ya está presente en la persona de Jesús y que cada cristiano está llamado a permitir que esa semilla crezca en su corazón y se traduzca en obras concretas de amor, justicia y misericordia.
"El Reino de Dios está presente. El Reino de Dios, en la persona de Jesús, habita en medio nuestro. El Espíritu del Señor nos anima a que podamos ser buena tierra para que la semilla produzca y este Reino crezca profunda y grandemente", expresó.
Aprender a actuar como Dios
Refiriéndose a la primera lectura de la liturgia, Mons. Aparicio explicó que el verdadero justo es quien aprende del modo de actuar de Dios, caracterizado por la misericordia, la paciencia y la bondad.
En ese sentido, señaló que la justicia cristiana no consiste en juzgar o sentirse superior a los demás, sino en dejar que el Espíritu Santo transforme el corazón para actuar con comprensión, humildad y amor.
Asimismo, recordó la enseñanza de san Pablo sobre la necesidad de permitir que el Espíritu de Dios habite en cada creyente, para que el Reino de Dios se haga presente tanto en la vida personal como en la comunidad.
El desafío de no convertirse en cizaña
Al reflexionar sobre la parábola del trigo y la cizaña, el Arzobispo destacó que Jesús invita a los creyentes no solo a ser "buena tierra", sino también "buena semilla", evitando todo aquello que divide y destruye la convivencia.
"Guarden, estén atentos de no ser cizaña", advirtió, explicando que la invitación del Evangelio no consiste en clasificar a las personas entre buenas y malas, sino en decidir diariamente si se sigue el camino de Dios o se permite que el mal eche raíces en el corazón.
Una denuncia de las "cizañas" de nuestro tiempo
Durante su homilía, Mons. Aparicio identificó diversas expresiones de la "cizaña" que afectan actualmente a la sociedad boliviana: la difusión de mentiras, la desinformación en los medios de comunicación y plataformas digitales, el uso irresponsable de la inteligencia artificial para manipular la verdad, las divisiones familiares provocadas por conflictos de herencias y los resentimientos que perduran durante años.
También hizo referencia a las consecuencias de los recientes bloqueos registrados en el país, lamentando que durante ese tiempo se hayan difundido falsedades que profundizaron las divisiones, especialmente en las comunidades rurales y de la región andina.
"Pensemos en nuestras familias, pensemos en nuestra Cochabamba, también en los valles. Pensemos cuánto de falsedad, cuántas cizañas", exhortó.
Una invitación a construir reconciliación y paz
Finalmente, el Arzobispo hizo un llamado no solo a los fieles, sino también a quienes ejercen responsabilidades públicas y de liderazgo social, para trabajar por el progreso del país desde la reconciliación, la verdad y el bien común.
Invitó a evitar el rencor, el resentimiento, la confrontación y toda forma de división, especialmente aquellas originadas por intereses particulares o regionalismos que dañan la convivencia entre los bolivianos.
"Busquemos más bien la paz, la justicia, el amor, la fraternidad y la reconciliación", afirmó, concluyendo con una invitación a que cada cristiano responda al llamado del Evangelio siendo "buena semilla" en medio de la sociedad.
Mons. Aparicio concluyó su reflexión encomendando a todos los fieles a la acción del Espíritu Santo, para que fortalezca los corazones y haga crecer el Reino de Dios mediante una vida de servicio, unidad y esperanza.

Comentarios
Publicar un comentario