Representantes de Cáritas de la zona Boliviariana llaman a formar laicos comprometidos con la fe, la justicia social y la transformación de la sociedad


Durante el Encuentro de las Cáritas de la Zona Bolivariana, realizado en Cochabamba, los representantes de Cáritas Colombia, Venezuela y la coordinación regional reflexionaron sobre las características que debe tener el laico en el contexto actual, destacando la necesidad de una fe comprometida con la realidad social, una sólida formación en la Doctrina Social de la Iglesia y una participación activa en la transformación de la sociedad.

Una espiritualidad que se traduzca en compromiso social

Mons. Juan Carlos Barreto, presidente de Cáritas Colombia, afirmó que una de las principales características del laico de hoy debe ser una espiritualidad cristiana integral, capaz de unir la vida de fe con el compromiso concreto por los más necesitados.

“No podemos reducir la vida cristiana únicamente al ámbito litúrgico o catequético. La espiritualidad debe incorporar también la dimensión social de la evangelización”, señaló.

El obispo recordó que la exhortación apostólica Evangelii Gaudium del Papa Francisco relanzó con fuerza el compromiso social como una dimensión esencial de la evangelización. En ese sentido, explicó que la auténtica espiritualidad cristiana lleva a preocuparse por quienes sufren hambre, enfermedad, exclusión o cualquier forma de pobreza.

Asimismo, destacó la importancia de que los laicos conozcan y asuman la Doctrina Social de la Iglesia como una herramienta fundamental para iluminar la realidad y orientar su acción pastoral y social.

“Es necesario que la Doctrina Social de la Iglesia forme parte de la predicación, de los procesos formativos y de la vida cotidiana de nuestras parroquias. Pero también debemos pasar de la doctrina a la acción concreta, impulsados siempre por los valores del Evangelio”, afirmó.

Protagonistas de la misión evangelizadora

Por su parte, Mons. José Luis Azuaje, obispo responsable de Cáritas Venezuela, subrayó que el laico debe reconocerse como parte activa del Pueblo de Dios y asumir plenamente la misión evangelizadora que nace del Bautismo.

“A veces el laico espera que se le diga qué puede hacer, cuando ya desde el Bautismo tiene el compromiso de participar activamente en la evangelización y en la vida de la Iglesia”, expresó.

El prelado destacó que el proceso sinodal impulsado por la Iglesia invita precisamente a fortalecer el protagonismo de los laicos en todos los ámbitos de la vida eclesial y social.

Según explicó, el laico está llamado a llevar los valores del Evangelio a las realidades concretas de la sociedad y, al mismo tiempo, acercar a la Iglesia las inquietudes, desafíos y necesidades que viven las personas en el mundo actual.

“Es fundamental que el laico se sienta protagonista dentro de la Iglesia, especialmente en el ámbito social, político, económico y cultural, donde puede hacer presente la fuerza transformadora del Evangelio”, afirmó.

Mons. Azuaje valoró además el aporte de miles de laicos que colaboran activamente tanto en las comunidades eclesiales como en espacios de servicio social, promoviendo la dignidad humana, la justicia y el bien común.

Cercanía con las personas y servicio sin exclusiones

La Dra. Janeth Márquez, coordinadora de la Zona Bolivariana de Cáritas, concluyó con un llamado a todas las Cáritas parroquiales, diocesanas y nacionales a seguir fortaleciendo su cercanía con las comunidades más vulnerables.

Invitó a los agentes pastorales y equipos de trabajo a conocer y difundir las conclusiones del Encuentro Bolivariano, fortaleciendo el compromiso de servicio en cada una de las Iglesias locales.

Asimismo, recordó que la misión de Cáritas está dirigida a todas las personas sin distinción alguna.

“Cáritas está al servicio de toda la comunidad. No distingue credo, raza, condición social ni origen. Donde existe una necesidad, allí está Cáritas acompañando y sirviendo”, señaló.

La coordinadora recordó las palabras del Papa Francisco, quien definía a Cáritas como “la caricia de la Madre Iglesia para quienes más lo necesitan”, una misión que continúa vigente en toda América Latina y el Caribe.

Un laicado que construya fraternidad

Los representantes de Cáritas coincidieron en que el laico del siglo XXI está llamado a vivir una fe madura, formada y comprometida; una fe que no se limite a los espacios religiosos, sino que transforme la realidad mediante la solidaridad, la justicia social y el servicio a los más vulnerables.

Desde esta perspectiva, la Iglesia anima a los laicos a asumir con responsabilidad y entusiasmo su vocación bautismal, convirtiéndose en protagonistas de la evangelización y constructores de una sociedad más humana, fraterna y solidaria.

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