Mons. Juan Carlos Barreto: “La polarización, la injusticia y la indiferencia social son desafíos urgentes para nuestros pueblos”


En el marco del Encuentro de la Zona Bolivariana rumbo al XXI Congreso Regional de Cáritas América Latina y el Caribe, Mons. Juan Carlos Barreto, obispo responsable de Cáritas Colombia, reflexionó sobre las luces y sombras que marcan la realidad de los países de la región, destacando la necesidad de fortalecer la solidaridad, la democracia y la justicia social.

El prelado comenzó resaltando las múltiples riquezas humanas y culturales que caracterizan a los pueblos latinoamericanos. “Debemos valorar todos los aspectos positivos que tiene nuestra región a nivel humano, cultural, histórico, así como sus capacidades, potencialidades ambientales y la cultura democrática que se ha ido construyendo”, afirmó.

Sin embargo, advirtió que estas fortalezas conviven con profundas problemáticas que afectan el desarrollo y la convivencia social. Entre ellas mencionó la creciente polarización, las desigualdades económicas, la indiferencia social y el debilitamiento de los valores democráticos.

La cultura del desencuentro

Mons. Barreto explicó que uno de los principales desafíos identificados por las Cáritas de la Zona Bolivariana es la llamada “cultura del desencuentro”, una realidad que se manifiesta en la incapacidad de dialogar y convivir con quienes piensan de manera diferente.

“La polarización hace que, en medio de opiniones diversas, entremos en el ámbito de la agresividad. Esto es absolutamente inconveniente porque no nos permite compartir la vida con quienes tienen ideas distintas, sino que nos lleva al enfrentamiento”, señaló.

Según el obispo, esta situación dificulta la construcción de consensos y debilita los procesos democráticos necesarios para enfrentar los problemas sociales de la región.

Un llamado a la justicia social

Otro aspecto que preocupa a la Iglesia es la persistencia de profundas desigualdades económicas. Mons. Barreto lamentó que amplios sectores de la población continúen excluidos de los beneficios del desarrollo mientras una minoría concentra gran parte de la riqueza.

“Vemos grandes situaciones de injusticia y desigualdad social que privilegian a un grupo de personas mientras se sacrifica a gran parte de la población. Realmente podríamos estar mucho mejor si existiera una justa redistribución de la riqueza”, manifestó.

Asimismo, advirtió sobre la indiferencia social que lleva a algunas personas a desentenderse de las necesidades de los más vulnerables, debilitando los lazos de solidaridad que sostienen la vida comunitaria.

Los jóvenes, protagonistas del cambio

Mons. Barreto dirigió también un mensaje especial a los jóvenes, invitándolos a asumir un papel activo en la construcción de sociedades más democráticas y participativas.

“Invitamos especialmente a la juventud a empoderarse de los mecanismos democráticos para contribuir a que las malas tendencias no sigan difundiéndose y puedan ser superadas”, expresó.

El obispo subrayó que la participación responsable de las nuevas generaciones es fundamental para fortalecer las instituciones democráticas y promover una cultura basada en el respeto, el diálogo y la búsqueda del bien común.

Construir un futuro mejor

Finalmente, Mons. Barreto alertó sobre los riesgos de una ambición desmedida por los bienes materiales, que muchas veces conduce a la corrupción, la ilegalidad y la falta de solidaridad.

“Creemos que existe una ambición excesiva por los bienes materiales que nos hace caer en la corrupción y debilita nuestro compromiso con los demás”, indicó.

Frente a estos desafíos, llamó a los pueblos de la región a trabajar juntos en la construcción de caminos de esperanza. “Ojalá que, reconociendo estas dificultades, podamos construir una ruta que nos permita avanzar hacia un futuro mejor para todos”, concluyó.

Foto: Gentileza de Pastoral Social Caritas Bolivia

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