Mons. Iván Vargas invita a confiar plenamente en la misericordia de Dios durante la fiesta en honor a los apóstoles Pedro y Pablo en San Benito


En el marco de la celebración de la solemnidad de San Pedro y San Pablo, la parroquia San Pedro de San Benito vivió con profunda fe su fiesta patronal, presidida por el obispo auxiliar de Cochabamba, Mons. Iván Vargas, quien exhortó a los fieles a fortalecer su confianza en Dios y a no dudar nunca de su misericordia, incluso en los momentos más difíciles de la vida.

Al iniciar su homilía, el Obispo destacó la alegría de participar en esta importante celebración y felicitó a la comunidad por el esmero con el que preparó el templo para honrar a su santo patrono.

"Todo esto que vemos es una expresión de nuestra fe y de nuestra acción de gracias a Dios por todos los beneficios que recibimos de Él", manifestó.

Reflexionando sobre la liturgia de la solemnidad, Mons. Vargas recordó las palabras de san Pablo y afirmó que la fe es la fuerza que sostiene al cristiano frente a cualquier dificultad.

"Cuando ponemos toda nuestra fe en Dios, todo se puede, porque para Dios todo es posible. Nunca debemos apartarnos de la fe", expresó.

El Obispo explicó que la confianza en Dios permite afrontar las adversidades con esperanza y recordó el testimonio del apóstol Pedro, quien, a pesar de haber negado a Jesús en tres ocasiones, experimentó el perdón y la misericordia del Señor, convirtiéndose en una de las columnas de la Iglesia.

"Como Pedro, todos somos pecadores y hemos cometido errores, pero por encima de nuestras debilidades está siempre la misericordia y el amor de Dios", afirmó.

Uno de los mensajes centrales de la homilía fue la invitación a no desconfiar jamás del amor de Dios. Mons. Vargas recordó la figura de Judas Iscariote para explicar que su mayor pecado no fue únicamente haber traicionado a Jesús, sino haber perdido la esperanza en la misericordia divina.

"El mayor pecado de Judas fue dudar de la misericordia y del amor de Dios. Nosotros nunca podemos dudar de ese amor. Debemos sentirnos amados por un Padre que nos ha creado y nos sostiene", señaló.

Para ilustrar esta enseñanza, compartió el testimonio de la recuperación de su propia madre, diagnosticada hace más de tres décadas con un cáncer avanzado. Recordó que, pese al difícil pronóstico médico, la confianza en Dios y la esperanza nunca se perdieron.

"Esa es la fe: poner toda nuestra confianza en el Señor y nunca dudar de su misericordia y de su amor", expresó.

Dirigiéndose a los fieles de San Benito, el Obispo los animó a acudir a la intercesión de los santos Pedro y Pablo para fortalecer la fe y la esperanza, especialmente en medio de las pruebas que presenta la vida cotidiana.

Finalmente, invitó a toda la comunidad a vivir con la certeza de que Dios siempre acompaña a sus hijos y reiteró el mensaje que marcó toda su predicación:

"Pongan toda su confianza en Él, porque para Dios todo es posible."

La celebración concluyó con un llamado a mantener viva la fe, confiando plenamente en el amor misericordioso de Dios y siguiendo el ejemplo de los apóstoles San Pedro y San Pablo, testigos valientes del Evangelio hasta el final de sus vidas.

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