En el marco de la celebración por los 200 años de fundación de la Policía Boliviana, se celebró una Eucaristía de Acción de Gracias presidida por Mons. Iván Vargas, en el Santuario Virgen María de Urcupiña, quien destacó la vocación de servicio de los efectivos policiales y agradeció su labor en favor de la seguridad y la paz del país.
Durante su homilía, el Obispo invitó a los presentes a vivir la gratitud como una actitud permanente, recordando que “un buen nacido es bien agradecido”. En ese sentido, animó a agradecer a Dios por el don de la vida, la salud, la vocación policial y por los dos siglos de existencia de una institución que brinda respaldo y seguridad a la ciudadanía.
Mons. Vargas reconoció especialmente el esfuerzo realizado por los miembros de la Policía Boliviana durante los recientes conflictos sociales que afectaron al país. Señaló que los efectivos estuvieron en primera línea afrontando situaciones complejas y dolorosas, defendiendo el derecho a la libre circulación y velando por la seguridad de la población.
Tomando como referencia el Evangelio del día, destacó las palabras de Jesús: “No tengan miedo”, afirmando que los policías han sabido vivir ese mensaje en medio de las dificultades. “Han vencido el miedo porque se sentían fortalecidos en Dios y llenos de esperanza”, expresó, valorando el compromiso demostrado en momentos de tensión nacional.
Asimismo, exhortó a los miembros de la institución a que este tiempo de relativa tranquilidad se convierta en una oportunidad para renovar la fe y fortalecer la esperanza. En este contexto, destacó la profunda devoción mariana presente en la institución, particularmente al ver ingresar la imagen de la Virgen de Copacabana durante la celebración.
El Prelado recordó también que detrás de cada uniforme existe una historia personal y familiar. Resaltó el sacrificio de los padres, el amor de los hijos y el apoyo de los esposos y esposas que acompañan la vocación policial. “Detrás de ese uniforme hay una familia que espera y que acompaña”, manifestó, invitando a valorar y proteger ese tesoro.
En la festividad del nacimiento de San Juan Bautista, Mons. Vargas presentó al precursor de Cristo como ejemplo de humildad, sencillez y fidelidad a Dios. A partir de ello, animó a los policías a mantener esas virtudes en el ejercicio de sus funciones y en las relaciones con sus compañeros y con la sociedad.
El Obispo destacó además la cercanía humana de los efectivos policiales, afirmando que detrás de la imagen de autoridad existen hombres y mujeres sencillos, capaces de demostrar ternura, sensibilidad y espíritu de servicio.
Finalmente, felicitó a la Policía Boliviana por sus 200 años de vida institucional y encomendó a todos sus miembros a la protección de la Virgen María, recordando las palabras del Papa Francisco: “Ningún cristiano tiene derecho a sentirse huérfano”, porque cuenta con una Madre que acompaña, protege e intercede por sus hijos.
La celebración concluyó con la presentación de las ofrendas del pan y del vino, momento en el que se puso ante Dios la vida, las familias y la vocación de cada uno de los miembros de la Policía Boliviana, pidiendo que el Señor los fortalezca, proteja y bendiga en su misión al servicio del pueblo boliviano.
Foto: Celebración de los 200 años de la Policía Boliviana en la Catedral San Sebastián de Cochabamba
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