Cáritas Bolivariana identifica signos de esperanza para construir una sociedad más justa, participativa y fraterna


 Los representantes de Cáritas de la Zona Bolivariana destacaron diversos signos de esperanza que fortalecen el compromiso de la Iglesia con la transformación social, la defensa de la vida y la construcción de comunidades más fraternas. Las reflexiones fueron compartidas durante el Encuentro de las Cáritas de Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela, realizado en Cochabamba como preparación al XXI Congreso Regional de Cáritas América Latina y el Caribe.

Mons. Juan Carlos Barreto, presidente de Cáritas Colombia, señaló que el Jubileo de la Esperanza impulsado por la Iglesia ha permitido profundizar una dinámica que anima tanto la vida eclesial como la vida social.

“Encontramos signos de esperanza en el trabajo de los jóvenes, en las personas que se acercan cada vez más al conocimiento de la Doctrina Social de la Iglesia y en quienes desarrollan una capacidad crítica para discernir responsablemente la realidad social y política”, afirmó.

El prelado destacó que la construcción de una ciudadanía consciente y comprometida es fundamental para fortalecer la democracia y promover el bien común. Asimismo, subrayó que el trabajo colectivo que realiza Cáritas en favor de la paz, la defensa de la vida y el cuidado de la Casa Común constituye una fuente permanente de esperanza para la Iglesia y la sociedad.

Poner a los pobres en el centro

Mons. Barreto recordó también el llamado de la Iglesia a colocar nuevamente a los pobres en el centro de la acción pastoral y social, reconociendo que muchas situaciones de pobreza tienen raíces estructurales que requieren respuestas más profundas.

“Vamos más allá del asistencialismo y también más allá de la promoción humana. Queremos llegar a los espacios donde se toman las decisiones para promover transformaciones que beneficien a toda la sociedad”, expresó.

En ese sentido, resaltó la importancia de la incidencia pública y política de Cáritas, buscando influir en ámbitos legislativos, ejecutivos y organismos nacionales e internacionales para impulsar políticas orientadas al bien común y la justicia social.

La sinodalidad, un camino de esperanza

Por su parte, Mons. José Luis Azuaje, presidente de Cáritas Venezuela, identificó el proceso sinodal que vive actualmente la Iglesia como uno de los signos más importantes de esperanza para América Latina y el Caribe.

“El proceso sinodal nos invita a caminar juntos, sin dejar a nadie atrás, involucrando a todos en la misión evangelizadora de la Iglesia”, señaló.

El obispo explicó que la sinodalidad implica una escucha permanente de las comunidades para conocer sus alegrías, preocupaciones y necesidades, permitiendo que las decisiones y acciones pastorales respondan verdaderamente a las realidades locales.

“Escuchar, discernir y actuar desde los contextos concretos garantiza que nuestras respuestas sean más cercanas y eficaces frente a los desafíos que viven las comunidades”, indicó.

Asimismo, destacó que la evangelización de lo social constituye una dimensión fundamental de la misión de la Iglesia, siguiendo las orientaciones del Papa Francisco para promover una fe comprometida con la transformación de la realidad.

Una Iglesia cercana y participativa

La Dra. Janeth Márquez, coordinadora de la Zona Bolivariana de Cáritas, compartió tres elementos que considera especialmente esperanzadores en la actualidad.

El primero es la amplia presencia territorial que ha logrado Cáritas en los cinco países de la región. “En muchos lugares donde no llega el Estado, la Iglesia está presente a través de Cáritas acompañando a las personas y comunidades más vulnerables”, destacó.

En segundo lugar, resaltó la creciente profesionalización de los equipos de trabajo. Según explicó, la acción social de Cáritas ha evolucionado hacia procesos cada vez más especializados y eficaces, manteniendo siempre el espíritu de servicio que caracteriza a la institución.

Finalmente, subrayó la creciente participación de las mujeres en espacios de liderazgo y toma de decisiones.

“Hemos logrado que las mujeres participen no solamente en el servicio social, sino también en los espacios donde se toman decisiones. Esto nos permite construir una organización que escucha a todos: jóvenes, mujeres, comunidades y agentes pastorales”, afirmó.

Una esperanza que se construye juntos

Los representantes de Cáritas coincidieron en que los desafíos sociales, económicos y ambientales de la región exigen respuestas construidas desde la solidaridad, la participación y el compromiso comunitario.

La presencia activa de los jóvenes, el fortalecimiento de la Doctrina Social de la Iglesia, el proceso sinodal, la participación de las mujeres y la cercanía permanente a las comunidades son, para Cáritas América Latina y el Caribe, signos concretos de esperanza que impulsan la construcción de una sociedad más justa, inclusiva y fraterna para todos.

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