Arzobispo de Cochabamba llama a la conversión, la misericordia y la reconciliación para superar las divisiones que afectan al país
Durante la celebración eucarística de este domingo, el arzobispo de Cochabamba, Mons. Óscar Aparicio, reflexionó sobre el llamado de Jesús a Mateo y recordó que la misión de Cristo está dirigida especialmente a quienes necesitan conversión, misericordia y reconciliación.
Basándose en el Evangelio del llamado de Mateo, el prelado destacó que Jesús no se deja llevar por las apariencias ni por los juicios humanos, sino que mira el corazón de las personas y les ofrece una nueva oportunidad para transformar sus vidas.
Mons. Aparicio explicó que la actitud de Jesús al compartir la mesa con publicanos y pecadores escandalizaba a los fariseos, quienes se consideraban justos y observantes de la ley. Sin embargo, recordó que el Señor responde claramente: “No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos”.
En ese sentido, afirmó que la verdadera fe no puede reducirse únicamente a prácticas religiosas externas, sino que debe manifestarse en obras concretas de misericordia y amor al prójimo.
“¿De qué sirve decir que somos creyentes, hombres y mujeres de mucha fe? ¿De qué sirve si no tenemos misericordia?”, cuestionó el Arzobispo durante su homilía.
Asimismo, señaló que el conocimiento auténtico de Dios conduce necesariamente a una vida marcada por el perdón, la solidaridad y la reconciliación con los demás.
Un llamado para Bolivia
El Pastor de la Iglesia cochabambina vinculó el mensaje del Evangelio con la realidad que vive actualmente el país, marcada por tensiones, divisiones y conflictos que afectan a la población.
“Hoy también en nuestro país el llamado es muy fuerte”, expresó, señalando que la invitación de Jesús no solo está dirigida a quienes buscan sinceramente a Dios, sino también a quienes promueven la confrontación, la violencia o actúan movidos únicamente por intereses personales.
Mons. Aparicio recordó que la voz de Cristo sigue resonando con fuerza en medio de las dificultades: “Conviértete y cree en el Evangelio”, una invitación que llama a abandonar los caminos del egoísmo para construir relaciones basadas en la fraternidad y el respeto.
Además, insistió en que Dios no busca sacrificios vacíos, sino corazones capaces de amar y de practicar la misericordia con los demás.
Al concluir su reflexión, el Arzobispo invitó a los fieles a acoger la Palabra de Dios con humildad y a reconocer que todos necesitan de la misericordia divina.
Pidió también que el mensaje del Evangelio llegue a quienes tienen “el corazón y los oídos cerrados”, y a quienes se consideran perfectos olvidando su propia fragilidad humana.
Finalmente, exhortó a toda la comunidad a optar siempre por los valores del Evangelio.
“Que el Señor nos ayude a optar por la vida, por el amor, por la misericordia y por el perdón”, concluyó Mons. Óscar Aparicio.
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