Arzobispo de Cochabamba llama a romper las divisiones y recuperar la escucha en la sociedad boliviana
En la solemnidad de Pentecostés, el Arzobispo de Cochabamba, Mons. Óscar Aparicio, realizó un fuerte llamado a la reconciliación, al diálogo y a la escucha mutua dentro de las familias, la Iglesia y la sociedad boliviana, destacando que el Espíritu Santo impulsa a construir unidad y paz.
Durante su homilía, Mons. Aparicio afirmó que uno de los mayores desafíos de la actualidad es la falta de entendimiento entre las personas, incluso dentro de las comunidades eclesiales.
“Si la Iglesia está constituida como una sola, las barreras de las divisiones deberían ser rotas, las barreras de generaciones deberían ser rotas”, expresó el Arzobispo, invitando a que jóvenes y adultos aprendan a escucharse y respetarse mutuamente.
Asimismo, señaló que la falta de escucha afecta profundamente a la convivencia social. “El gran problema de nuestra sociedad en Cochabamba, de nuestra Iglesia en Cochabamba, es la falta de entendimiento. No siempre escuchamos la voz de Dios, no siempre escuchamos la voz de los testigos de la resurrección”, manifestó.
Mons. Aparicio cuestionó además cómo es posible construir unidad si no existe apertura para escuchar al otro: “¿Cómo formar una unidad? ¿Cómo reconciliarse si no hay peor sordo que el que no quiere escuchar?”, reflexionó.
Un mensaje de unidad para Bolivia
El Arzobispo extendió este llamado a toda Bolivia, señalando que muchas veces las personas permanecen encerradas “en sus oscuridades, en sus verdades que creen que son verdades”, provocando divisiones y conflictos.
En ese sentido, convocó a todos los sectores del país a escuchar “el lenguaje del amor” y la voz de Dios. Aymaras, quechuas, cambas, collas, ancianos y jóvenes, gente del campo y de la ciudad: escuchen la voz de Dios, escuchen el lenguaje del amor”, expresó.
También dirigió un mensaje especial a las distintas regiones del país: “Cochabambinos, paceños, benianos, tarijeños, escuchen la voz de Dios. Si queremos de verdad que la paz impere, seamos capaces de escuchar a Jesús mismo”.
Pentecostés, tiempo para el diálogo y la paz
Finalmente, Mons. Aparicio recordó que Pentecostés invita a dejarse transformar por el Espíritu Santo para construir reconciliación y fraternidad.
“Este tiempo se ha insistido tanto por diálogo. Diálogo también es capacidad de escuchar”, afirmó, exhortando a pedir por la paz en Bolivia y en el mundo.
“Deseemos porque Dios mueva los corazones, convierta los corazones, abra los oídos para escuchar”, concluyó.
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